En el corazón de la XVI Conferencia Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, un tema emergió con especial fuerza: la urgente necesidad de una justicia climática que se construya sobre los cimientos de los cuidados. En un evento celebrado en el Pabellón de los Cuidados, ubicado en la Ciudad de México, se puso de manifiesto que abordar la crisis ambiental no solo implica reducir emisiones, sino también reconocer y fortalecer el trabajo invisible que sostiene la vida, las economías y los ecosistemas, con especial énfasis en las comunidades más vulnerables de la región.
Así, en esta tesitura fluyó el conversatorio “Hacia una justicia climática centrada en los cuidados y el apoyo en América Latina y el Caribe desde una visión interseccional” en el Pabellón de los Cuidados, ubicado en Ciudad de México (Tlatelolco y Secretaría de Pueblos Originarios).
Voces de la región: Clima, cuidados y la visión interseccional
El encuentro reunió a comunidades indígenas, afrodescendientes, activistas, especialistas y representantes de organizaciones internacionales y gobiernos de la región, quienes compartieron reflexiones y experiencias sobre los avances y desafíos del cuidado colectivo en el contexto del cambio climático.
Las líneas temáticas desarrolladas giraron en torno a la interseccionalidad entre justicia climática y cuidados, el reconocimiento del trabajo de cuidados como base para la sostenibilidad social y ambiental, y la necesidad de estructuras solidarias y políticas públicas inclusivas que integren las voces y derechos de pueblos originarios y afrodescendientes.
Se discutieron propuestas concretas como fortalecer sistemas integrales de cuidado enmarcados en derechos humanos, impulsar la corresponsabilidad de género y comunitaria en las tareas de cuidado, y apoyar el acceso a servicios de salud, rehabilitación y espacios de esparcimiento para quienes cuidan y son cuidados.
Durante el evento se destacaron frases iluminadoras como que “los cuidados son el sustento invisible de la vida, las economías y los ecosistemas” y que abordar la crisis climática implica “poner la vida, las comunidades y los territorios en el centro de las políticas de cuidado”.
Este espacio fue un llamado a reconocer la justicia climática no solo desde la reducción de emisiones, sino desde el apoyo colectivo y solidario que requieren las personas y comunidades más afectadas, ampliando la mirada hacia un modelo regional inclusivo, sostenible y justo.
Así, el evento contribuyó significativamente a visibilizar y poner en agenda la importancia de los cuidados para enfrentar el cambio climático con justicia social en América Latina y el Caribe.
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