Chihuahua enfrenta un brote de sarampión con más de 4 mil contagios acumulados y al menos 17 muertes confirmadas, la mayoría en comunidades indígenas de la Sierra Tarahumara. El caso más reciente corresponde a un bebé rarámuri de 8 meses de edad, originario de Urique, quien no había recibido vacunación.
En 13 municipios serranos se han detectado 537 contagios, con Guachochi como el más afectado (180 casos), seguido de Guerrero (97), Carichí (83) y Bocoyna (71). Municipios como Batopilas, Guadalupe y Calvo, Urique y otros presentan cifras menores, pero igualmente preocupantes por la falta de cobertura de salud.
De las muertes registradas desde febrero, 13 corresponden a población rarámuri, tres a familias menonitas y una a un menor mixteco, hijo de jornaleros agrícolas. Estas cifras reflejan la vulnerabilidad de las comunidades rurales y originarias, donde la falta de acceso a servicios básicos de salud sigue siendo una constante.
La Secretaría de Salud informó que se han aplicado 22 mil 911 dosis de la vacuna contra el sarampión, dirigidas principalmente a niñas y niños menores de 10 años. La campaña de inmunización ha llegado a municipios como Guachochi, Guadalupe y Calvo, así como a localidades de Balleza, Batopilas, Carichí, Cusihuiriachi, Guerrero, Uruachi y Temósachi, entre otros.
El brote expone las desigualdades en el acceso a la vacunación y atención médica que enfrentan las comunidades indígenas y rurales en Chihuahua, donde la prevención depende de campañas emergentes y no de una cobertura estructural y permanente.
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Fotografía: Redes













