La disputa financiera entre TV Azteca, propiedad de Grupo Salinas, y sus acreedores en Estados Unidos, encabezados por The Bank of New York Mellon, sigue sin resolverse, luego de que ambas partes reconocieran que la posibilidad de llegar a un acuerdo para saldar una deuda de 580 millones de dólares es muy baja.
Los abogados que representan a ambas partes presentaron documentos legales ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, en los que los demandantes solicitaron al juez Paul G. Gardephe que se inicie un juicio sumario antes del 5 de diciembre, con la intención de acelerar la resolución del conflicto. Sin embargo, TV Azteca solicitó suspender el proceso judicial para esperar los avances del arbitraje que los acreedores han iniciado contra el gobierno mexicano ante el Ciadi, un tribunal internacional ligado al Banco Mundial, donde se analiza la misma deuda.
Además, Grupo Salinas continúa con acciones legales en México contra los bonistas, acusándolos de prácticas usureras bajo las leyes nacionales, una estrategia que, según los demandantes, forma parte de un intento por obstaculizar la resolución judicial en Estados Unidos. Los acreedores han señalado que TV Azteca y sus filiales han tratado en varias ocasiones de evitar que el caso se resuelva en la corte neoyorquina, incluso promoviendo litigios paralelos en territorio mexicano que violarían acuerdos contractuales.
Desde la perspectiva de los demandantes, las declaraciones públicas de TV Azteca sobre su disposición a negociar no se reflejan en los hechos, lo que indica que el grupo empresarial ha estado usando tácticas para evadir sus obligaciones con los inversionistas estadounidenses. A pesar de esto, mantienen abierta la posibilidad de dialogar, aunque insisten en que tales negociaciones no deben retrasar la pronta resolución del caso.
Por su parte, la defensa de TV Azteca y sus filiales reconoce el interés en mantener conversaciones de conciliación, pero considera poco probable que un acuerdo se concrete en el corto plazo. Además, acusa a los tenedores de bonos de haber adquirido esos instrumentos financieros con la intención de litigar agresivamente y buscar un control hostil sobre la empresa.
El origen del conflicto data de 2017, cuando TV Azteca emitió bonos por 400 millones de dólares, con vencimiento previsto para 2024. Sin embargo, la compañía suspendió los pagos desde 2020, citando dificultades económicas derivadas de la pandemia de COVID-19, mientras que la deuda ha escalado hasta los 580 millones de dólares.
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