Al menos siete niñas y niños pequeños permanecen actualmente dentro del Centro Penitenciario Femenil de Ciudad Serdán, Puebla, acompañando a sus madres privadas de libertad, muchas de ellas aún sin recibir una sentencia definitiva.
De acuerdo con información oficial proporcionada por la Subsecretaría de Centros Penitenciarios, obtenida mediante solicitud de transparencia, cuatro de los infantes son niñas y tres son niños. La edad del menor más pequeño es de apenas siete meses, y su madre, de tan solo 21 años, es la interna más joven del centro.
Además de este caso, el penal alberga a otros seis menores con edades que van desde los dos años hasta casi los tres. Todos ellos viven en condiciones de reclusión junto a sus madres, compartiendo las rutinas y espacios de un entorno penitenciario, lo que plantea preguntas sobre los efectos psicológicos y sociales que este contexto puede tener sobre su desarrollo.
Entre las mujeres que se encuentran cumpliendo condenas o en espera de sentencia y que viven con sus hijos hay internas de entre 22 y 39 años. Estas mujeres, en su mayoría jóvenes, permanecen bajo custodia del sistema penitenciario estatal en un centro con capacidad para albergar hasta 650 mujeres.
A pesar de lo alarmante que puede resultar la cifra, el número de niñas y niños que habitan dentro del penal con sus madres ha disminuido un 36.3% en comparación con el mismo periodo del año anterior, cuando se contabilizaban 11 menores en esa situación.
Este descenso podría estar relacionado con la aplicación de medidas establecidas por la Ley Nacional de Ejecución Penal (LNEP), la cual estipula que los menores solo pueden permanecer con sus madres en centros penitenciarios hasta los tres años de edad. Una vez alcanzada esta edad límite, deben ser separados, ya sea para quedar bajo custodia de familiares o del sistema de asistencia social.
El Centro Penitenciario Femenil de Ciudad Serdán fue el primero en operar bajo esta modalidad en Puebla. Desde su apertura, ha estado diseñado para albergar exclusivamente a mujeres, muchas de las cuales enfrentan procesos legales prolongados o condenas por distintos delitos.
La convivencia entre madres e hijos dentro del penal plantea retos importantes para el sistema penitenciario, no solo en términos de infraestructura y atención, sino también en el ámbito legal y de derechos humanos, al tratarse de una población infantil en condiciones no convencionales.
Foto: Redes













