Las víctimas de Jeffrey Epstein intensificaron su exigencia de justicia y transparencia al Congreso estadounidense, reclamando la divulgación completa de los expedientes relacionados con la red de explotación sexual operada durante décadas por el multimillonario y su colaboradora y esposa, Ghislaine Maxwell. A través de una campaña impulsada por la organización World Without Exploitation, un grupo de sobrevivientes apareció en video sosteniendo fotografías de su adolescencia, insistiendo en que varias administraciones han protegido nombres e información clave que permitirían esclarecer el alcance real del caso y las responsabilidades de figuras poderosas que permanecen en la sombra.

La organización explicó que la liberación total de los archivos no sólo representa un acto de justicia hacia quienes sobrevivieron a la red de abuso, sino también un paso necesario para revelar a cómplices que habrían evadido rendición de cuentas. Las víctimas subrayaron que la opacidad histórica favoreció la impunidad y debilitó la confianza en las instituciones, por lo que consideran indispensable que el Congreso obligue al Departamento de Justicia a transparentar los documentos.
Cabe mencionar la importancia de algunas de las figuras involucradas en los abusos pues su influencia es la que ha frenado los intentos por llevar ante la justicia a todos los involucrados. Entre los nombres más destacados aparecen el expríncipe Andrés, Duque de York, Bill Clinton y Donald Trump, hombres poderosos de la política internacional que han intentado borrar sus vínculos con el empresario.
La Cámara de Representantes aprueba la publicación de los archivos
En paralelo a las demandas públicas de las víctimas, la Cámara de Representantes aprobó casi por unanimidad una iniciativa para obligar al Departamento de Justicia a divulgar todos los registros no clasificados relacionados con la investigación federal de Epstein. La medida alcanzó 427 votos a favor y apenas uno en contra, un resultado inusual en un clima político polarizado.
El cambio de rumbo tuvo un detonante claro: la retirada de la oposición del presidente Donald Trump, quien previamente había presionado para frenar el proyecto, pero terminó respaldándolo ante el riesgo de una derrota legislativa. Líderes republicanos que durante meses bloquearon la discusión también modificaron su postura, justificando que apoyar la máxima transparencia era la única forma de responder a la presión pública y evitar fracturas internas más profundas.

Detrás del avance legislativo se encuentra una inusual alianza entre republicanos rebeldes y demócratas, quienes usaron una maniobra procedimental para forzar la votación. Varios legisladores señalaron que la demanda por la apertura de archivos trasciende afiliaciones partidistas y responde al reclamo social de esclarecer un caso que involucra a funcionarios, empresarios y celebridades en actividades criminales.
La medida ahora pasa al Senado, donde podría sufrir modificaciones, especialmente en lo referente a la protección de víctimas. No obstante, el propio Trump ha asegurado que firmará la ley si es aprobada, pese a haber tenido en el pasado una relación pública con Epstein y a que algunos documentos recientes han reavivado cuestionamientos sobre su conocimiento del caso.
Tensiones partidistas vs. décadas de impunidad
La votación no sólo representa un paso significativo hacia la transparencia: también dejó al descubierto tensiones internas en el Partido Republicano, donde algunos legisladores afines a la línea dura acusaron al liderazgo de haber intentado bloquear la discusión para evitar daños políticos. Del lado demócrata, dirigentes señalaron que si Trump realmente quisiera publicar los archivos, ya habría instruido al Departamento de Justicia a hacerlo, cuestionando la sinceridad del giro presidencial.
Las comisiones de la Cámara ya han iniciado indagatorias paralelas sobre la actuación del gobierno federal en el caso, después de años de sospechas sobre encubrimientos institucionales. La presión pública también aumentó luego de que se difundieran recientemente más de 23 mil documentos relacionados con Epstein, muchos de ellos con implicaciones políticas y legales aún por esclarecer.

En conjunto, la exigencia de las víctimas y la votación legislativa exhiben la persistente sombra de un caso que marcó profundamente a la opinión pública estadounidense, no solo por la brutalidad de los crímenes, sino por la red de protección política y social que permitió a Epstein operar durante décadas sin consecuencia.
Aunque la decisión ya fue votada a favor de publicar los archivos del caso por la Cámara Baja, deberá pasar a deliberación de la Cámara Alta en espera de que los senadores decidan qué procede, siendo necesario que la votación alcance dos tercios para ordenar el proyecto de ley.
Fotografías: Redes












