Estados Unidos elevó a 15 millones de dólares la recompensa por información que lleve a la captura del exsnowboarder olímpico canadiense Ryan James Wedding, señalado como uno de los fugitivos más peligrosos del continente y presunto operador clave del Cártel de Sinaloa. Wedding enfrenta nuevos cargos por narcotráfico, lavado de dinero y asesinato de un testigo protegido en Colombia, además de la acusación de dirigir una red transnacional que habría movido decenas de toneladas de cocaína hacia Estados Unidos y Canadá.
La fiscal general estadounidense, Pam Bondi, presentó un nuevo expediente contra Wedding, a quien describió como un líder criminal de alcance internacional. En su informe, explicó que la investigación lo vincula con el ingreso masivo de cocaína colombiana a Los Ángeles mediante rutas controladas por el Cártel de Sinaloa. Kash Patel, director del FBI, aseguró que Wedding no sólo traficaba drogas duras —incluyendo fentanilo, metanfetaminas, cocaína y heroína— sino que habría ordenado asesinatos, intimidado testigos y utilizado plataformas digitales para localizar a cooperantes que luego fueron ejecutados.

Patel también informó que Wedding es considerado un objetivo prioritario y que existe evidencia de que se encuentra oculto en México bajo la protección del Cártel de Sinaloa, lo que dificulta su detención. Aun así, aseguró que la coordinación entre agencias estadounidenses, autoridades mexicanas y fuerzas canadienses está activa. En respuesta a cuestionamientos, la fiscal sostuvo que hay cooperación formal del gobierno mexicano y del Ejército para ubicarlo, pero evitó especular sobre escenarios militares como sugirieron algunos reporteros.
Operativos paralelos y detenciones en Canadá y EE.UU.
En las últimas 48 horas, Estados Unidos anunció detenciones en California, incluido un abogado cercano a Wedding, mientras que la Policía Montada de Canadá arrestó a siete presuntos miembros de la misma organización para fines de extradición. Las autoridades canadienses señalaron que el grupo criminal sigue generando ingresos millonarios y representa “una amenaza activa“ para la seguridad pública.
Wedding ya figura entre los diez fugitivos más buscados del FBI, y funcionarios federales lo comparan abiertamente con capos históricos como Pablo Escobar y Joaquín “el Chapo“ Guzmán por su capacidad logística y su violencia. La nueva acusación por el asesinato de un testigo —un caso que detonó medidas de protección extraordinarias— refuerza la apuesta de Washington por capturarlo lo antes posible.
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