El salvadoreño Kilmar Ábrego García recuperó su libertad este viernes al acudir a su cita con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Baltimore, donde las autoridades no pudieron volver a detenerlo gracias a una orden federal que considera ilegal su reclusión previa. A su salida, simpatizantes lo recibieron con aplausos y consignas de apoyo.
La comparecencia se realizó pocas horas después de que fuera liberado de un centro de detención en Pensilvania, tras un fallo que calificó su arresto como carente de fundamento jurídico. Su caso se ha convertido en uno de los ejemplos más visibles del manejo migratorio heredado de la administración de Donald Trump.
Una orden que blinda su libertad temporal
La jueza federal Paula Xinis, desde Maryland, emitió una orden de restricción temporal que impide a ICE intentar detener nuevamente a Ábrego García mientras se analiza a fondo la legalidad de cualquier acción adicional.
Según lo expuesto por la magistrada, el migrante tiene altas probabilidades de obtener protección jurídica, por lo que consideró indispensable evitar que las autoridades alteren la situación actual sin un análisis más profundo. La jueza recalcó que, para mantener la confianza pública en el sistema, la decisión de la Corte debe respetarse sin intentos de revertirla de manera apresurada.
La cita en ICE y el respaldo ciudadano
Durante su visita a la oficina de ICE en Baltimore, Ábrego García llegó acompañado de su equipo legal y de decenas de personas que se congregaron para apoyarlo. Tras completar los trámites, salió sin dar declaraciones, entre gritos de aliento como “¡Todos somos Kilmar!”.
Antes de entrar al edificio, el salvadoreño dirigió un mensaje breve a los presentes. Expresó que se presenta como un hombre en libertad y que desea ser recordado de esa manera. También afirmó que continuará su lucha contra lo que considera injusticias cometidas por el gobierno estadounidense en su contra.
La deportación errónea y el regreso obligado
Pese a contar con protección, Ábrego García fue deportado por error a El Salvador este año y recluido en una prisión denunciada por organizaciones internacionales debido a sus duras condiciones. El migrante no tiene antecedentes penales.
Después de la presión pública y de una intervención judicial, el gobierno estadounidense lo trajo de vuelta en junio. Sin embargo, al regresar fue arrestado nuevamente, ahora bajo acusaciones federales de supuesto tráfico de personas en Tennessee, señalamientos que él rechaza y que están siendo impugnados en otro proceso.
El fallo que reveló irregularidades en el proceso migratorio
La jueza Xinis señaló que el gobierno carecía de una orden final de deportación válida para mantenerlo detenido. Además, acusó a las autoridades de haber inducido a error al tribunal, lo que agravó la percepción de irregularidades en el proceso.
ICE lo liberó horas antes de que venciera el plazo fijado por la Corte para aclarar su situación jurídica.
La demanda en curso
El salvadoreño mantiene una demanda en la que sostiene que el gobierno ha usado el proceso migratorio como una forma de castigo por la visibilidad de su caso. Denuncia que han intentado deportarlo a terceros países, incluso en África, a pesar de que existe un acuerdo previo que le impide ser enviado nuevamente a El Salvador.
La jueza rechazó los argumentos del gobierno que intentaban limitar su intervención, reiterando que no existe una orden de remoción final en su contra.
La orden de restricción se mantendrá hasta una audiencia formal, y aunque el gobierno podría apelar, ICE tiene prohibido detenerlo nuevamente por ahora.
El abogado del migrante, Simon Sandoval-Moshenberg, celebró la decisión y explicó ante los presentes que lo ocurrido representa una victoria de la ley sobre el ejercicio abusivo del poder.
Foto: Redes













