La candidata presidencial chilena de izquierda, Jeannette Jara, denunció ante las autoridades electorales el envío de mensajes que favorecían a su rival ultraderechista, José Antonio Kast, en plena segunda vuelta presidencial, generando preocupación sobre la transparencia del proceso electoral.
El equipo de Jara explicó que recibieron información sobre presuntos mensajes enviados por la empresa Lipigas a sus clientes, instando a votar por Kast después del cierre legal de la propaganda electoral. Los mensajes contenían referencias directas al candidato ultraderechista y promovían discursos contra la inmigración, especialmente de personas procedentes del Caribe, evidenciando la tendencia exclusiva y discriminatoria de su campaña.
El comando de Jara denunció estos hechos como una violación del proceso democrático, señalando que el uso de datos personales de clientes para fines políticos constituye un abuso y manipulación ilegal. Por ello, presentaron una denuncia formal ante el SERVEL y solicitaron a Lipigas pronunciarse públicamente sobre el incidente.
Lipigas aclaró que se trató de un acceso no autorizado a su sistema de notificaciones, que fue contenido inmediatamente, y que la empresa no se involucra en política, pero el daño a la percepción pública de la imparcialidad ya estaba hecho.
Tras votar, Jara destacó su deseo de un Chile sin odio ni miedo, señalando que la ciudadanía debe respetar los resultados electorales y contribuir al futuro del país. Subrayó que no sobra nadie en Chile y que la nación debe continuar floreciendo con esperanza, en contraste con los discursos de Kast que polarizan y estigmatizan.
En contraste, José Antonio Kast, candidato ultraderechista, ha centrado su campaña en generar miedo y división social. Sus propuestas incluyen deportaciones masivas, cierre de fronteras, persecución policial a migrantes, construcción de cárceles de máxima seguridad y recortes fiscales agresivos, mostrando una agenda que prioriza la represión y el control por sobre la inclusión social. Además, su afinidad histórica con el legado de Pinochet genera preocupación sobre posibles retrocesos en derechos fundamentales.
Por su parte, Jara, primera militante comunista en aspirar a la presidencia, busca presentar un enfoque más inclusivo y social, con programas de integración para extranjeros, medidas contra el crimen organizado, ingreso mínimo vital, ayudas a jóvenes y reducción de desigualdades.
Estas elecciones, marcadas por voto obligatorio, cuentan con un censo de 15,7 millones de personas, un factor que podría influir en los resultados de esta segunda vuelta y reflejar el peso de la ciudadanía frente a políticas extremas de la ultraderecha. La decisión final determinará si Chile avanza hacia un modelo inclusivo o uno marcado por miedo y exclusión.
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