En Puebla, dos de cada 10 personas con discapacidad viven con acceso insuficiente al agua potable, una problemática que se manifiesta incluso en viviendas donde el servicio existe, pero llega con baja presión o de forma intermitente, lo que apenas permite cubrir necesidades básicas.
De acuerdo con datos de la Comisión Nacional de Vivienda (Conavi), en la entidad 170 mil 325 personas con discapacidad presentan dificultades para acceder al agua, dentro de una población que supera el millón de habitantes en esta condición.
El informe Situación habitacional de las personas con discapacidad en México coloca a Puebla como el segundo estado con mayor número de casos de acceso limitado al agua a nivel nacional, al concentrar 11.2 por ciento del total, solo por debajo del Estado de México.
Según el análisis de la Conavi, esta carencia no es un hecho aislado, ya que a nivel nacional 17.7 por ciento de las viviendas donde habitan personas con discapacidad reciben el suministro de agua de manera terciaria, es decir, con frecuencia limitada o irregular.
Esta situación impacta de forma directa en la vida cotidiana, ya que actividades esenciales como cocinar, bañarse, lavar ropa o mantener la higiene del hogar se ven afectadas, lo que obliga a numerosas familias a buscar alternativas más costosas, como la compra de agua mediante pipas.
Además del impacto en la calidad de vida, el organismo advierte que la falta de acceso suficiente al agua incrementa la carga económica de los hogares, particularmente aquellos encabezados por personas con discapacidad, quienes deben destinar más tiempo y recursos para satisfacer necesidades básicas.
En el caso de Puebla, se identifican mil 652 hogares con jefaturas con discapacidad que destinan más del 30 por ciento de sus ingresos al pago de servicios, lo que ubica al estado en el décimo lugar a nivel nacional y evidencia la presión financiera adicional que enfrentan estas familias.
A nivel país, el reporte señala la existencia de 300 mil 157 hogares con jefaturas con discapacidad, concentrándose principalmente en Estado de México, Ciudad de México, Jalisco y Baja California, lo que refleja que el acceso desigual a servicios básicos continúa siendo un desafío persistente.
Foto: Agencia Enfoque












