Durante los últimos veinte años, un reducido grupo de industrias en Puebla ha sido responsable de gran parte de los residuos peligrosos generados en el estado, lo que representa un desafío significativo para la gestión ambiental y la protección de la salud pública. Según los datos recopilados por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), entre 2004 y 2024, 33 industrias activas en la entidad produjeron más de 79 mil toneladas de residuos peligrosos, materiales que se consideran de alto riesgo debido a su toxicidad, reactividad y capacidad de afectar tanto el entorno natural como la salud de las personas.
Dentro de este universo industrial, seis sectores concentran más de 30 mil toneladas de estos residuos, y destacan especialmente la industria química y la siderúrgica, que en conjunto representan más del 84 por ciento del total de desechos peligrosos generados en este periodo. Estos números reflejan cómo la actividad industrial más intensa y especializada tiene un impacto ambiental considerable, especialmente cuando se trata de procesos que transforman materias primas o producen acero y otros compuestos químicos.
Aunque otras industrias también contribuyen a la generación de residuos, su participación es mucho menor en comparación con los líderes del sector pesado. Por ejemplo, la industria automotriz se ubica como la tercera más contaminante, con un total de poco más de 3 mil toneladas acumuladas durante los últimos 20 años. Sectores como el alimenticio, metalúrgico y petroquímico, aunque relevantes en términos de producción, generan cantidades de residuos peligrosos que no superan las mil toneladas de manera individual, lo que evidencia la concentración del riesgo en unas pocas industrias específicas.
Un aspecto que llama particularmente la atención es el comportamiento reciente de la industria siderúrgica. Según los registros de Semarnat, esta industria mantuvo niveles prácticamente nulos de residuos peligrosos entre 2004 y 2020, pero a partir de 2021 comenzó a mostrar un incremento notable, lo que sugiere modificaciones en sus procesos productivos o un aumento en la intensidad de su actividad. En contraste, la industria química ha experimentado un crecimiento sostenido en la generación de residuos peligrosos desde 2004, consolidándose como uno de los principales focos de preocupación ambiental en la entidad.
Estos datos oficiales subrayan la necesidad urgente de reforzar la supervisión, regulación y manejo responsable de los residuos industriales, especialmente en los sectores que concentran la mayor parte del riesgo ambiental en Puebla. La información revela no solo la magnitud del impacto de ciertas industrias, sino también la importancia de implementar medidas que minimicen los daños y promuevan prácticas más sostenibles, en beneficio de la salud de la población y del entorno natural del estado.
Foto: Agencia Enfoque












