Zohran Mamdani asumió oficialmente como alcalde de la ciudad de Nueva York pasada la medianoche del jueves, tras prestar juramento en una histórica estación de metro fuera de servicio en Manhattan, en un acto privado cargado de simbolismo político y cultural.
El demócrata colocó su mano sobre un Corán durante la ceremonia, convirtiéndose en el primer alcalde musulmán de la ciudad más grande de Estados Unidos. El juramento fue oficiado por la fiscal general del estado de Nueva York, Letitia James, aliada política del nuevo mandatario, en la antigua estación de City Hall, una de las primeras paradas del sistema de metro y reconocida por sus techos abovedados.
“Este es verdaderamente un honor y un privilegio únicos en vida”, expresó Mamdani en un breve discurso tras asumir el cargo. En sus primeras declaraciones como alcalde, destacó que la estación elegida es un “testimonio de la importancia del transporte público para la vitalidad, la salud y el legado de nuestra ciudad”, al tiempo que anunció el nombramiento de Mike Flynn como nuevo responsable del Departamento de Transporte.
El nuevo alcalde volverá a tomar posesión de manera solemne este mismo jueves a la una de la tarde, en una ceremonia pública en el Ayuntamiento que será encabezada por el senador estadounidense Bernie Sanders, uno de sus principales referentes políticos. Posteriormente, el gobierno local anunció una celebración pública en el llamado “Cañón de los Héroes”, en Broadway, famoso por los desfiles con confeti.
Mamdani inicia uno de los cargos más exigentes de la política estadounidense como una de las figuras más observadas del país. Además de ser el primer alcalde musulmán de Nueva York, es el primero de ascendencia sudasiática, el primero nacido en África y, con 34 años, el regidor más joven de la ciudad en generaciones.
Durante su campaña, que colocó el tema de la “asequibilidad” en el centro del debate político, el demócrata socialista prometió un cambio transformador para reducir el costo de vida en una de las ciudades más caras del mundo. Su agenda incluye jardines de infantes gratuitos, transporte público sin costo, la congelación de alquileres para cerca de un millón de hogares y un programa piloto de tiendas de comestibles administradas por el gobierno municipal.
No obstante, Mamdani también deberá enfrentar los problemas cotidianos de la ciudad, como la gestión de la basura, la nieve y las ratas, así como las críticas por retrasos en el metro y el mal estado de las calles.
En el ámbito nacional, Mamdani deberá lidiar con el presidente republicano Donald Trump. Durante la campaña, Trump amenazó con retener fondos federales y planteó el despliegue de la Guardia Nacional si Mamdani ganaba, aunque posteriormente lo invitó a la Casa Blanca para una reunión cordial. Aun así, se anticipan nuevas tensiones, especialmente por sus posturas opuestas en materia de inmigración.
El alcalde también enfrenta el escepticismo de sectores de la comunidad judía por sus críticas al gobierno de Israel. En las semanas posteriores a su victoria electoral, Mamdani ha trabajado en la transición, rodeándose de funcionarios con experiencia y manteniendo en su cargo a la comisaria de policía, Jessica Tisch, una decisión que buscó tranquilizar a la comunidad empresarial ante posibles cambios drásticos en la estrategia de seguridad.
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