El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó que canceló una segunda ola de ataques militares contra Venezuela, supuestamente prevista tras los bombardeos del 3 de enero, debido a la cooperación del gobierno venezolano con Washington. Sin embargo, el mandatario dejó claro que el despliegue militar estadounidense se mantendrá, bajo el argumento de seguridad y protección.
Trump explicó que la suspensión de nuevos ataques responde a gestos realizados por Caracas, entre ellos la liberación de personas detenidas, lo que presentó como una respuesta directa a exigencias de su administración. Al mismo tiempo, sostuvo que Estados Unidos y Venezuela están trabajando de manera conjunta, especialmente en la reconstrucción de la infraestructura petrolera y gasífera, un punto central de la estrategia estadounidense.
Pese al anuncio, Trump no descartó futuras acciones militares si la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, no actúa conforme a la agenda de Washington, reafirmando que Estados Unidos se reserva el derecho de influir en las decisiones políticas y energéticas del país sudamericano por tiempo indefinido.
Liberación de presos y narrativa de cooperación
Desde Caracas, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, informó sobre la excarcelación de un número relevante de venezolanos y extranjeros, medida presentada como un gesto unilateral orientado a la paz interna. Trump, en contraste, atribuyó directamente estas acciones a presiones de su gobierno, al asegurar que Venezuela cumplió con lo solicitado por Estados Unidos.
En respuesta a esta narrativa, Delcy Rodríguez sostuvo que Venezuela no está siendo gobernada por ningún agente externo, y defendió que las decisiones del país emanan de sus propias instituciones, no de potencias extranjeras.
Contexto de agresión militar
Las declaraciones de Trump se producen días después de los bombardeos estadounidenses sobre Caracas y otros estados, operación que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, además de al menos 100 personas fallecidas y daños aún no cuantificados a infraestructura civil y oficial.
Caracas calificó esos hechos como una agresión militar grave, al advertir que el objetivo de Washington es apoderarse de los recursos estratégicos del país, particularmente el petróleo y los minerales, mediante la fuerza. En ese marco, Maduro se declaró inocente de los cargos de narcoterrorismo que enfrenta ante tribunales estadounidenses.
Diversos países, entre ellos Rusia y China, exigieron la liberación de Maduro y Flores, y defendieron el derecho de Venezuela a decidir su destino sin intervención externa.
Lo más relevante: Trump afirma haber cancelado nuevos ataques, pero mantiene el despliegue militar, condiciona la paz a la obediencia política y reafirma el control estadounidense sobre el petróleo venezolano, configurando una estrategia de coerción más que de desescalamiento real.
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