El debate sobre el futuro de Groenlandia entró en una nueva fase tras el respaldo explícito del Gobierno groenlandés a que la defensa del territorio quede en manos de la OTAN, en un contexto marcado por las reiteradas declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha insistido en la necesidad de que Estados Unidos controle la isla por motivos de seguridad nacional.
A esta postura se suma ahora una iniciativa europea para aumentar la presencia de la OTAN en el Ártico, con el objetivo de contener las ambiciones anexionistas de Washington. El plan es impulsado principalmente por Reino Unido y Alemania, con el respaldo de otros países aliados, aunque no existe certeza de que sea suficiente para modificar la posición de la Casa Blanca.
Lo más relevante: Europa y Groenlandia coinciden en que cualquier refuerzo de seguridad debe darse dentro de la OTAN y no mediante acciones unilaterales, como vía para preservar el equilibrio transatlántico y el derecho internacional.
Una posible misión “Centinela Ártico”
El ministro alemán de Exteriores, Johann Wadephul, planteará a Marco Rubio la creación de una estrategia común de la OTAN para Groenlandia, que podría inspirarse en la operación “Centinela Oriental” desplegada en Europa del Este. En este caso, la propuesta sería una misión “Centinela Ártico”, orientada a reforzar la seguridad en la región polar.
El debate comenzó la semana pasada en Bruselas y fue confirmado por el Gobierno alemán, que reconoció el creciente peso estratégico del Ártico dentro de la seguridad transatlántica. En la misma línea, el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, señaló que la Alianza discute “el siguiente paso” para garantizar que la región se mantenga segura.
De acuerdo con el diario británico The Telegraph, mandos militares aliados ya analizan escenarios preliminares que incluirían tropas, buques y aeronaves, con opciones que van desde despliegues permanentes hasta ejercicios temporales, cooperación en inteligencia y desarrollo de capacidades conjuntas.
Respaldo de Dinamarca y Groenlandia
La iniciativa cuenta con el aval de Dinamarca y de las autoridades groenlandesas. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, afirmó que un incremento sustancial de la presencia militar tendría un impacto real en la seguridad del Ártico, de Europa y también de Estados Unidos.
Por su parte, el Ejecutivo de Groenlandia reiteró que, como parte del Reino de Dinamarca y miembro de la OTAN, la defensa del territorio debe canalizarse a través de la Alianza Atlántica, posición que también han respaldado España, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Polonia.
Trump insiste: seguridad sí, pero con “propiedad”
Pese a estos movimientos diplomáticos, Trump ha dejado claro que un mayor despliegue aliado no satisface sus exigencias. El mandatario ha argumentado que Rusia y China mantienen presencia militar en torno a la isla, afirmación que Dinamarca ha negado y para la cual Washington no ha presentado pruebas.
Copenhague, en contraste, recordó que ya comprometió miles de millones de euros en inversión militar para el Ártico y el Atlántico Norte, incluyendo nuevos buques, drones, satélites, un comando ártico en Nuuk y un cable submarino entre Groenlandia y Dinamarca.
Aun así, Trump sostuvo que “no se trata de alquilar la isla, sino de adquirirla”, e insistió en que Estados Unidos necesita la “propiedad” de Groenlandia, subrayando que cuenta con capacidad para desplegar más tropas desde la base aérea de Pituffik Space Base si así lo decide.
Un pulso abierto en el Ártico
Mientras Europa busca encauzar la seguridad de Groenlandia por la vía multilateral, reforzando el papel de la OTAN, Washington mantiene una postura que tensiona a la Alianza. El pulso diplomático refleja que el futuro del Ártico se ha convertido en un punto clave de la geopolítica global, donde confluyen intereses de seguridad, soberanía y equilibrio internacional.
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