PRI Puebla, en caída libre: Delfina Pozos alista salida y dejaría al partido sin diputados en el congreso

Movimiento Ciudadano se perfila como receptor del priismo en fuga

El Partido Revolucionario Institucional (PRI) en Puebla atraviesa uno de los momentos más críticos de su historia reciente, al quedar a un paso de perder toda representación en el Congreso local, luego de que su única diputada, Delfina Pozos Vergara, evalúe abandonar el tricolor para sumarse a Movimiento Ciudadano.

De concretarse su salida, el PRI quedaría sin una sola curul en la LXII Legislatura, un escenario inédito incluso tras anteriores desbandadas legislativas. El dato es contundente: el partido que gobernó Puebla durante décadas hoy no logra retener ni a su última representante.

Fuentes políticas señalan que la ruptura no es ideológica, sino consecuencia directa del desgaste interno, el centralismo de la dirigencia nacional y la exclusión sistemática de cuadros locales, particularmente tras la intervención del dirigente nacional Alejandro Moreno Cárdenas, quien neutralizó cualquier intento de renovación interna.

Pozos Vergara asumió brevemente la dirigencia interina del PRI en Puebla, pero fue desplazada en cuestión de días, cuando el Comité Ejecutivo Nacional impuso una presidencia estatal ajena a las bases locales, dejándola relegada a un papel secundario. El mensaje fue claro: no hay espacio para liderazgos autónomos dentro del tricolor.

Aunque públicamente la diputada había cuestionado a Movimiento Ciudadano por respaldar reformas impulsadas por Morena, los acercamientos con el partido naranja avanzaron, en un contexto donde el PRI dejó de ofrecer viabilidad política, proyección legislativa y respaldo interno.

La eventual incorporación de Delfina Pozos a MC convertiría a ese partido en bancada, mientras el PRI pasaría de ser una fuerza histórica a un actor extraparlamentario, sostenido únicamente por discursos de unidad que ya no se reflejan en los hechos.

Desde la dirigencia estatal, encabezada por Xitlalic Ceja García, se ha intentado contener el golpe recurriendo a figuras del priismo tradicional, como exsenadoras y exalcaldesas, en una estrategia que mira al pasado para resolver una crisis del presente.

En paralelo, exdirigentes como Néstor Camarillo Medina ya abandonaron el PRI, confirmando un patrón de descomposición estructural que hoy se traduce en fugas, disputas internas y pérdida total de poder legislativo.

El caso Delfina Pozos no es una excepción, sino un síntoma: el PRI en Puebla ya no retiene cuadros, no define rumbo y no ofrece futuro político, mientras otras fuerzas capitalizan su derrumbe.

Ilustración: Iván Rojas

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