La Agencia Central de Inteligencia (CIA) avanza en un plan para establecer una presencia permanente de Estados Unidos en Venezuela, como parte de una estrategia orientada a influir en el rumbo político del país sudamericano, de acuerdo con información difundida por la cadena CNN.
El proyecto, diseñado de manera coordinada entre los servicios de inteligencia estadounidenses y el Departamento de Estado, busca definir el tipo de presencia que Washington mantendrá en Venezuela tanto en el corto como en el largo plazo. Esto ocurre tras la captura del expresidente Nicolás Maduro a inicios de enero, quien fue trasladado a Nueva York para enfrentar un proceso judicial.
Una hoja de ruta liderada por inteligencia
Aunque el Departamento de Estado tendría a su cargo la representación diplomática formal a largo plazo, la administración de Donald Trump considera que la CIA debe encabezar el proceso inicial de reingreso al país. Esta decisión responde, según fuentes cercanas a la planeación, a la transición política en curso y al complejo escenario de seguridad que aún prevalece en Venezuela.
Personas con conocimiento del plan explicaron que, en esta etapa temprana, la CIA se enfocaría en crear condiciones que permitan futuras iniciativas diplomáticas, entre ellas el acercamiento con sectores de la población local y el diseño de mecanismos de seguridad que respalden la presencia estadounidense.
Un anexo como primer paso
En lugar de abrir de inmediato una embajada, funcionarios estadounidenses podrían comenzar a operar desde un anexo controlado por la CIA. Este espacio serviría para establecer contactos informales con distintas facciones del poder político venezolano y con actores de la oposición.
Un exfuncionario estadounidense familiarizado con la relación bilateral explicó que este tipo de instalación es clave porque facilita canales de comunicación con la inteligencia venezolana, permitiendo intercambios que difícilmente podrían darse por la vía diplomática tradicional.
La CIA ya operaba en Venezuela antes de la detención
La estrategia no parte de cero. El director de la CIA, John Ratcliffe, fue el primer alto funcionario del gobierno de Trump en viajar a Venezuela tras la operación contra Maduro, donde sostuvo encuentros con la presidenta encargada Delcy Rodríguez y con altos mandos militares.
Además, agentes de la CIA ya habían estado presentes en el país meses antes de la captura del exmandatario. En agosto, la agencia desplegó de manera encubierta un equipo reducido para seguir los movimientos, ubicaciones y patrones de Maduro, apoyándose incluso en una fuente interna dentro del propio gobierno venezolano. Esa labor de inteligencia resultó clave para que Estados Unidos pudiera localizarlo antes de su detención.
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