El Kremlin manifestó su disposición a organizar una reunión directa entre el presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo ucraniano, Volodímir Zelenski, siempre y cuando el encuentro se lleve a cabo en Moscú, donde, según autoridades rusas, se garantizarían condiciones de seguridad y trabajo adecuadas.
Yuri Ushakov, asesor de política exterior del Kremlin, explicó que la postura de Moscú no es nueva y que el propio Putin ha reiterado en distintas ocasiones que Rusia está abierta al diálogo si Kiev muestra una voluntad real de reunirse al más alto nivel. En ese contexto, subrayó que la capital rusa sería la sede natural para dicho encuentro.
El funcionario también detalló que esta posibilidad ha sido abordada en conversaciones telefónicas entre Putin y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien habría solicitado a Moscú evaluar seriamente la viabilidad de una reunión bilateral como parte de los esfuerzos diplomáticos para destrabar el conflicto.
No obstante, Ushakov dejó claro que el Kremlin considera indispensable que cualquier contacto de este nivel sea cuidadosamente preparado y esté orientado a resultados concretos, evitando encuentros simbólicos sin avances reales.
Kiev muestra disposición, pero con temas clave sobre la mesa
Las declaraciones rusas surgieron tras los señalamientos del ministro de Exteriores de Ucrania, Andrí Sibiga, quien indicó que Zelenski estaría dispuesto a reunirse con Putin para abordar los principales puntos de fricción en las negociaciones de paz, particularmente la disputa territorial y el control de la planta nuclear de Zaporiyia.
Ambos mandatarios solo se han reunido una vez, en diciembre de 2019 en París, con la mediación de Francia y Alemania. Desde entonces, Zelenski ha rechazado viajar a Moscú y también descartó otras sedes como Budapest, debido a su tensa relación con el primer ministro húngaro, Viktor Orbán.
Negociaciones trilaterales y avances limitados
En paralelo, el Kremlin calificó como un avance inicial las recientes negociaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos celebradas en Abu Dabi. El portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, señaló que el simple inicio de un diálogo directo ya representa un progreso, aunque advirtió que no deben esperarse resultados inmediatos.
Peskov recordó que la cuestión territorial sigue siendo central para Moscú, especialmente en el marco de la llamada “fórmula de Anchorage”. Rusia insiste en que no habrá un alto el fuego mientras las fuerzas ucranianas mantengan presencia en zonas del Donbás, donde Kiev aún controla parte de la región de Donetsk.
Pese a las diferencias, ambas partes calificaron las conversaciones como constructivas, y desde Ucrania se reconoció que se discutieron posibles criterios para poner fin a la guerra. Medios occidentales han sugerido que Estados Unidos estaría vinculando una eventual retirada ucraniana del Donbás con garantías de seguridad para Kiev, con el objetivo de prevenir futuras agresiones.
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