El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció una nueva escalada de presiones económicas por parte de Estados Unidos, luego de que el gobierno de Donald Trump firmara una orden ejecutiva que autoriza imponer aranceles punitivos a los países que suministren petróleo a la isla.
El mandatario calificó la decisión como “fascista, criminal y genocida”, al considerar que busca estrangular la economía cubana mediante presiones extraterritoriales, bajo argumentos que tachó de falsos y carentes de sustento. A través de la red social X, sostuvo que Washington recurre al chantaje económico para forzar a terceros países a romper vínculos comerciales con La Habana.
Díaz-Canel afirmó que la medida revela la naturaleza de una élite política estadounidense que actúa en beneficio propio, mientras sostiene un discurso que niega la existencia del bloqueo económico contra Cuba. “¿Dónde están quienes decían que se trataba solo de un embargo bilateral?”, cuestionó el jefe de Estado.
La Casa Blanca justificó la decisión al declarar una emergencia nacional, argumentando supuestas amenazas a la seguridad de Estados Unidos derivadas de la “influencia” cubana. Sin embargo, autoridades de la isla calificaron la acción como coerción y hostigamiento, parte de una política que se ha mantenido durante más de seis décadas.
De acuerdo con cifras oficiales, los daños acumulados del bloqueo económico, comercial y financiero superan los 170 mil millones de dólares, con impactos directos en la población. La Misión de Cuba ante la ONU señaló que Estados Unidos representa una amenaza para la estabilidad regional, al intentar someter a otras naciones mediante sanciones y presiones diplomáticas.
Por su parte, el canciller cubano Bruno Rodríguez alertó sobre un intento de bloqueo total al suministro de combustible, y acusó a Washington de justificar sus acciones con narrativas falsas para presentar a Cuba como una amenaza inexistente.
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