El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, denunció un incremento de la agresividad del gobierno de Estados Unidos contra la isla, particularmente mediante nuevas medidas para bloquear el suministro de combustible, como parte de una estrategia de asfixia económica y presión política. Durante un pleno extraordinario del Partido Comunista en La Habana, el mandatario aseguró que el país se prepara para resistir sin renunciar a su soberanía.
Díaz-Canel advirtió que Washington combina sanciones económicas extremas y amenazas de fuerza militar, una política que —afirmó— ha sido anunciada abiertamente por figuras del actual gobierno estadounidense. En ese contexto, señaló que la reciente orden ejecutiva que impone aranceles a países que suministren petróleo a Cuba busca privar a la nación de un recurso esencial para la vida económica y social.
El jefe de Estado subrayó que incluso declaraciones del propio presidente estadounidense reconocen que la presión aplicada contra Cuba ha sido máxima, lo que —según afirmó— desmiente la narrativa de un “Estado fallido” y confirma que la crisis económica está directamente vinculada al bloqueo. “Han aplicado toda la presión posible y aquí estamos”, sostuvo.
Díaz-Canel calificó como irresponsables y violentas las expresiones que sugieren una intervención directa contra la isla, al considerar que implican una amenaza abierta contra la población civil. También denunció el respaldo de sectores anexionistas en redes sociales a las nuevas sanciones energéticas.
En su análisis, el mandatario afirmó que a Estados Unidos le preocupa el ejemplo de Cuba como modelo social alternativo, incluso bajo bloqueo, y criticó la imposición de una política exterior basada en la fuerza que erosiona el multilateralismo y genera caos en distintas regiones del mundo.
Al referirse a la reciente agresión estadounidense contra Venezuela, Díaz-Canel sostuvo que se trata de una guerra integral: ideológica, cultural y mediática, cuyos mismos pretextos —dijo— se intentan construir ahora contra Cuba para justificar nuevas medidas coercitivas.
Frente a este escenario, el presidente cubano reiteró que la rendición no es una opción y que el país responderá con unidad y determinación. “Tiempos duros como estos hay que enfrentarlos con coraje y valentía”, afirmó, al tiempo que anunció que Cuba denunciará internacionalmente la nueva escalada de sanciones y reforzará la cooperación con países aliados.
En una declaración paralela, el Gobierno Revolucionario condenó enérgicamente la orden ejecutiva estadounidense, al considerar que viola el derecho internacional y la proclamación de América Latina y el Caribe como Zona de Paz. La Habana acusó a Washington de recurrir al chantaje y la coerción contra terceros países para imponer su política de bloqueo.
El gobierno cubano reiteró que Cuba no representa amenaza alguna para Estados Unidos, se definió como un país de paz y solidaridad, y ratificó su disposición histórica al diálogo, siempre que sea en condiciones de igualdad y sin presiones. Asimismo, advirtió que el pueblo cubano no se doblegará ante el sufrimiento impuesto desde el exterior.
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