El Banco de México (Banxico) informó que las remesas familiares enviadas al país durante 2025 cayeron 4.56% anual, lo que representa su mayor descenso en los últimos 16 años. De acuerdo con cifras sin ajuste estacional, los ingresos sumaron 61 mil 719 millones de dólares, por debajo de los 64 mil 746 millones registrados en 2024.
Este retroceso marcó el primer descenso anual tras 11 años consecutivos de crecimiento. El antecedente más cercano se remonta a 2009, en el contexto de la crisis financiera global, cuando las remesas se desplomaron 15.51%. Con la contracción de 2025, los flujos regresaron a niveles observados en 2022.
El debilitamiento de las remesas ocurrió en un entorno adverso para la población migrante. El deterioro del mercado laboral estadounidense y el endurecimiento de las políticas migratorias durante el segundo mandato del presidente Donald Trump, iniciado en enero de 2025, influyeron directamente en la caída de los envíos. Gabriela Siller, directora de Análisis Económico y Financiero de Banco Base, señaló que el temor a deportaciones redujo la capacidad de los migrantes para enviar dinero a sus familias.
Durante 2025, el número de operaciones de envío disminuyó 5.48%, al contabilizar 155.74 millones de transacciones, frente a las 164.77 millones del año previo. Se trata de la primera reducción en el volumen de envíos en 16 años, con una caída solo inferior a la registrada en 2009.
Aunque el monto promedio por remesa aumentó 1%, al alcanzar 397 dólares, un nivel récord, no fue suficiente para compensar la reducción en el número de envíos. El 99.1% de los recursos ingresó mediante transferencias electrónicas, que sumaron 61 mil 197 millones de dólares, según Banxico.
Con cifras desestacionalizadas, las remesas totalizaron 61 mil 877 millones de dólares, lo que confirmó una caída anual de 4.08% y el cierre de más de una década de expansión sostenida.
En diciembre de 2025 se observó un ligero respiro. Las remesas crecieron 1.90% anual, al sumar 5 mil 322 millones de dólares, cifra superior a las expectativas del mercado. Este avance estuvo impulsado por un aumento de 8.80% en el valor promedio de los envíos, que alcanzó 408 dólares, pese a que el número de operaciones siguió a la baja.
El impacto económico fue más severo en Chiapas, Guerrero, Michoacán, Oaxaca y Zacatecas, estados donde las remesas representan más del 10% del PIB estatal. Para el académico Enrique Díaz-Infante, de la UNAM, la reducción de estos ingresos limitó el consumo de los hogares y obstaculizó los esfuerzos para combatir la pobreza y mejorar la movilidad social.
A pesar del retroceso, México se mantiene como el segundo mayor receptor de remesas a nivel mundial, solo detrás de India. Estos recursos equivalieron a 3.4% del PIB nacional en 2024, superando incluso los ingresos petroleros y consolidándose como una de las principales fuentes de divisas del país.
De cara a 2026, el escenario sigue marcado por la incertidumbre. Analistas de BBVA Research advirtieron que la evolución de las remesas dependerá del desempeño de la economía estadounidense, su mercado laboral y la situación migratoria, factores que podrían prolongar la tendencia descendente si persisten las políticas restrictivas.
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