La expiración del tratado START III, el principal acuerdo de control de armas estratégicas entre Rusia y Estados Unidos, abrió un nuevo escenario de incertidumbre nuclear. Ante este contexto, Moscú expresó su disposición a entablar negociaciones con Washington para construir un marco renovado de desarme que sustituya al pacto vencido.
Desde el Kremlin, el portavoz presidencial Dmitri Peskov señaló que ambas potencias son conscientes de la necesidad de reactivar el diálogo estratégico en el corto plazo, al considerar que la ausencia de límites formales incrementa los riesgos para la seguridad global. En ese sentido, confirmó que ya se realizaron consultas diplomáticas preliminares, en las que se exploraron alternativas para mantener cierta estabilidad mientras se define un nuevo acuerdo.
El canciller ruso Serguéi Lavrov advirtió que el vencimiento del START III deja un vacío legal en materia de control nuclear, aunque reiteró que Rusia privilegia la vía diplomática y está abierta a discutir soluciones con Estados Unidos cuando se clarifique su postura. El ministro recordó que Moscú ya no está jurídicamente obligado por el tratado, pero mantiene su disposición a conversar.
Desde Washington, el presidente Donald Trump reiteró que su administración apuesta por un tratado nuevo y actualizado, que refleje los cambios en el entorno estratégico global. Según el mandatario, el objetivo es construir un acuerdo más duradero y adaptado a los desafíos actuales, en lugar de extender un pacto diseñado para una realidad distinta.
China defiende su postura y llama a un desarme equilibrado
En medio de este escenario, China optó por no participar en las negociaciones nucleares en esta etapa, argumentando que su capacidad nuclear es considerablemente menor en comparación con la de Rusia y Estados Unidos. Durante la Conferencia de Desarme de la ONU en Ginebra, el embajador adjunto chino Jian Shen explicó que las mayores potencias nucleares deben asumir primero el liderazgo en la reducción de arsenales, de forma verificable y conforme al derecho internacional.
Desde la perspectiva de Pekín, el desarme debe avanzar de manera gradual y proporcional, evitando desequilibrios que puedan afectar la estabilidad estratégica. China también lamentó el vencimiento del START III, al que consideró un pilar fundamental para la seguridad global, y alentó a Moscú y Washington a retomar el diálogo en un marco de responsabilidad compartida.
Visiones encontradas sobre el control de armas
Mientras Estados Unidos ha expresado preocupación por el crecimiento del arsenal nuclear chino, Pekín rechaza esas interpretaciones y sostiene que su política nuclear se mantiene en una lógica defensiva, sin intención de competir en una carrera armamentística. Funcionarios chinos subrayaron que su país no busca igualar los niveles de otras potencias y que su enfoque sigue siendo el de la disuasión mínima.
En Europa, el debate también genera posiciones diversas. Rusia ha planteado la posibilidad de ampliar la participación a otros países con armas nucleares, como Francia y el Reino Unido. París, por su parte, reafirmó su compromiso con el diálogo multilateral, aunque recordó que la estabilidad estratégica depende del respeto a los acuerdos existentes y de la cooperación entre las principales potencias.
La expiración del START III marca un momento crítico para el control de armas nucleares, al dejar al mundo sin un tratado vigente entre las dos mayores potencias atómicas. En este contexto, la comunidad internacional observa con atención si el diálogo entre Moscú y Washington logrará traducirse en un nuevo acuerdo que preserve la estabilidad global.
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