La definición del futuro legal de Ovidio Guzmán López en Estados Unidos volvió a postergarse. La audiencia intermedia previa a su sentencia fue reprogramada y ahora se celebrará hasta finales de julio de 2026, de acuerdo con registros judiciales federales.
El nuevo ajuste en el calendario responde a cuestiones administrativas del tribunal y a la revisión del acuerdo de culpabilidad que el hijo de Joaquín El Chapo Guzmán mantiene con la Fiscalía estadounidense. La jueza Sharon Johnson Coleman deberá analizar a detalle los alcances de la cooperación del acusado, así como el cúmulo de pruebas y los delitos imputados, antes de fijar una fecha definitiva para dictar sentencia.
La diligencia estaba inicialmente programada para enero y posteriormente para el 10 de julio, pero ha sido modificada en dos ocasiones dentro del proceso penal que se desarrolla en una corte federal de Chicago. Será hasta la audiencia del 27 de julio cuando la magistrada pueda determinar el rumbo final del caso.
Guzmán López se declaró culpable en 2025 de cargos vinculados con delincuencia organizada y tráfico de drogas. El acuerdo firmado contempla la posibilidad de una condena de cadena perpetua; sin embargo, esta podría reducirse si la Fiscalía presenta una moción de beneficios por colaboración, conocida como 5K, sujeta a la evaluación judicial.
Las autoridades estadounidenses señalan que el acusado aceptó al menos dos cargos que conllevan penas obligatorias de prisión vitalicia. La reducción de la sentencia dependerá del informe final sobre su cooperación en investigaciones contra redes del narcotráfico.
Desde su extradición en septiembre de 2023, Ovidio Guzmán permanece recluido en el Centro Correccional Metropolitano de Chicago. En su primera comparecencia negó los cargos y renunció a solicitar libertad bajo fianza. Con el paso del tiempo, la acusación se amplió hasta sumar 12 cargos, entre ellos conspiración para distribuir diversas drogas, lavado de dinero, posesión de armas de alto poder y actividad criminal continua, además de procesos paralelos en Nueva York.
Para el Departamento de Justicia, Guzmán López tuvo un papel relevante dentro de la facción conocida como Los Chapitos, identificada como una de las estructuras clave del Cártel de Sinaloa en la producción y tráfico de fentanilo hacia Estados Unidos. Las investigaciones apuntan a que esta red generó ganancias millonarias y contribuyó de forma significativa a la crisis de opioides.
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