El género Quercus, conocido como encino o roble, se distingue por su gran diversidad, con alrededor de 600 especies en el mundo, de las cuales México concentra 179, siendo 117 endémicas. En este contexto, el estado de Puebla ocupa el tercer lugar en riqueza de especies de encinos, con 49, después de Oaxaca y Jalisco, que cuentan con 55 y 50 respectivamente.
El Jardín Botánico Universitario de la BUAP resguarda 65 especies de encinos, varias de ellas en situación de amenaza o peligro de extinción, lo que lo convierte en la colección más importante de México y América Latina. Consciente de su responsabilidad, la institución ha desarrollado estrategias para prevenir la extinción de estas especies, enfocándose en la investigación, manejo sostenible y conservación.
Según Allen J. Coombes, curador de colecciones científicas del jardín y miembro del Consorcio Global para la Conservación de Quercus (GCCO) en Norteamérica, debido a que la mayoría de los jardines botánicos no puede albergar grandes cantidades de individuos por especie, lo más adecuado es distribuir las colecciones entre varios jardines, creando lo que se denomina “metacolecciones”, para optimizar la conservación. En sus palabras, el jardín establece colaboraciones con otras instituciones para cultivar la misma especie en diferentes sitios de México y América Central.
Derivado de estas iniciativas, en 2020 se publicó el libro Manual para la propagación de Quercus: Una guía fácil y rápida para cultivar encinos en México y América Central, editado por Maricela Rodríguez Acosta y Allen J. Coombes. Este material ha sido diseñado para enseñar a comunidades rurales cómo propagar las especies de encinos, facilitando su reproducción y conservación.
Además, para documentar y digitalizar la colección, el maestro Coombes explicó que desde hace cinco años se realizan escaneos de hojas, flores y corteza de cada ejemplar, un proceso apoyado principalmente por voluntarios. Esta práctica permite construir una base de datos detallada sobre la biodiversidad, visualizando la evolución de las especies, su desarrollo frente a enfermedades, plagas y cambios climáticos.
La información generada se encuentra disponible en el portal de la Red de Herbarios Mexicanos, ofreciendo imágenes, observaciones de campo, inventarios de especies y datos taxonómicos, lo que evita que los investigadores tengan que consultar físicamente los ejemplares y los expongan a posibles daños.
Con estas acciones, la BUAP consolida su liderazgo en conservación de encinos, combinando ciencia, tecnología y colaboración regional para garantizar la preservación de uno de los géneros más valiosos de la flora mexicana.
Foto: Especial













