Bloqueo estadounidense y la falta de combustible profundizan la crisis energética en Cuba

Los apagones y la escasez de combustible afectan a millones de cubanos mientras el país busca acelerar la transición hacia energías renovables.

La política de “máxima presión” impulsada por el gobierno de Donald Trump contra Cuba ha profundizado una severa crisis energética que impacta la vida cotidiana de la población. La escasez de combustible y los apagones prolongados afectan tanto a los hogares como al sector turístico, donde incluso hoteles emblemáticos registran baja ocupación debido a las limitaciones energéticas.

En los hogares, la situación se ha vuelto especialmente difícil. Los cortes de electricidad obligan a miles de familias a reorganizar su vida diaria, mientras enfrentan inflación en alimentos y escasez de productos básicos. Maricel Ramírez, madre cubana consultada por teleSUR, explicó: “El tema de los apagones nos está afectando seriamente, sobre todo lo siente más la mujer cubana, que después de trabajar toda una jornada de 8 horas, llegar a la casa, sin corriente”.

La falta de electricidad también complica la conservación de alimentos. Muchas familias deben recurrir a métodos tradicionales para cocinar, como carbón o leña, ante la falta de energía. “Mucha gente lo cocina con leña, con lo que tenga a mano”, relató Ramírez, describiendo las estrategias de sobrevivencia que adoptan las familias ante la crisis.

El pasado 4 de marzo, una avería en la mayor central termoeléctrica del país provocó la quinta caída parcial del sistema eléctrico nacional en apenas seis meses. El incidente dejó sin electricidad a cerca de dos tercios del país, incluida La Habana, evidenciando la fragilidad del sistema energético.

Catalina Solano, otra residente afectada, describió las dificultades cotidianas: “Estamos pasando trabajo, no hay petróleo, no hay nada. Nos levantamos temprano de madrugada para coger una pequeña cantidad de agua, cuando la pueden poner”.

Equipos técnicos lograron reparar la avería en la caldera de la central Central Termoeléctrica Antonio Guiteras, ubicada en Matanzas. Sin embargo, la infraestructura energética envejecida y la falta de combustible impiden cubrir más del 60 % de la demanda eléctrica nacional.

Las autoridades cubanas señalan que esta situación está vinculada al persistente bloqueo económico de Estados Unidos, que limita la importación de combustible y dificulta la compra de piezas necesarias para modernizar las plantas eléctricas.

La presión se intensificó el 29 de enero, cuando Trump firmó una orden ejecutiva que permite sancionar o gravar productos de países que suministren petróleo a la isla, lo que ha agravado el desabastecimiento de combustible.

Ante este escenario, el Gobierno cubano busca acelerar la transición hacia energías renovables. Un ejemplo es el incremento de la importación de tecnología solar. Según datos del observatorio energético Ember, las compras de paneles solares chinos por parte de Cuba crecieron 34 veces en 2025, el mayor aumento registrado a nivel mundial.

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Fotografía: Redes

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