La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, informó que se construirán colectores marginales para frenar las descargas contaminantes en los ríos Río Atoyac, Río Tula y Río Lerma, una problemática ambiental que durante años ha afectado a distintas regiones del país, entre ellas Puebla. La mandataria explicó que esta infraestructura hidráulica busca evitar que drenajes e industrias continúen vertiendo residuos directamente en los afluentes. Con ello, el gobierno federal pretende avanzar en el saneamiento de estas cuencas y reducir los niveles históricos de contaminación que presentan.
Durante su conferencia, la titular del Ejecutivo detalló que los colectores permitirán canalizar el drenaje que actualmente desemboca en los ríos hacia plantas de tratamiento, donde el agua será depurada antes de regresar a los cauces naturales. De esta manera, se busca que las descargas cumplan con las normas ambientales vigentes y se reduzca el impacto ecológico en las zonas afectadas. La estrategia contempla también la construcción de plantas de tratamiento que complementen el funcionamiento de estas tuberías.
La presidenta también señaló que existe coordinación con empresas del sector textil instaladas en Puebla, industria que durante años ha sido señalada por las descargas contaminantes en el Río Atoyac. De acuerdo con lo expuesto por la mandataria, el objetivo es que las compañías cuenten con sus propias plantas de tratamiento y eviten verter agua residual directamente al río, lo que permitirá disminuir la carga contaminante generada por las actividades industriales.
Estas acciones forman parte de la Jornada de Saneamiento del Río Atoyac, un programa federal que tendrá una duración aproximada de tres años y que también contempla la construcción de un parque lineal y labores de reforestación en la ribera del afluente. Con ello se pretende recuperar gradualmente el ecosistema y mejorar las condiciones ambientales en las zonas cercanas al cauce.
Para el primer tramo del proyecto, de 35 kilómetros que atraviesa 70 municipios de Puebla y Tlaxcala, el gobierno federal prevé una inversión de 400 millones de pesos. En la zona se han identificado mil 95 descargas, de las cuales 572 cuentan con permisos que serán revisados, además de 100 tiraderos clandestinos de basura, 38 mil hectáreas deforestadas, 24 fosas sépticas y tres humedales naturales que requieren rehabilitación.
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