El narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero compareció nuevamente ante un tribunal federal en Estados Unidos, donde se fijó el inicio de su juicio para el 8 de marzo de 2027, como parte del proceso judicial que enfrenta por múltiples cargos.
Durante la audiencia, el acusado permaneció atento sin mostrar reacciones, mientras que su defensa planteó la posibilidad de que el caso pueda resolverse sin necesidad de llegar a juicio, aunque no se ha confirmado ningún acuerdo con las autoridades estadounidenses para colaborar como testigo protegido.
En el mismo proceso también está incluido su sobrino, Ismael Quintero Arellano, y ambos enfrentan acusaciones que, en caso de ser comprobadas, podrían derivar en sentencias de cadena perpetua.
El caso ha sido considerado de alto perfil por la Administración para el Control de Drogas (DEA), que ha mantenido presencia en las audiencias desde que el acusado fue presentado ante el tribunal en febrero de 2025, tras ser entregado por autoridades mexicanas junto a otros implicados.
Las autoridades estadounidenses sostienen que este proceso judicial está relacionado con el secuestro y asesinato del agente de la DEA Enrique “Kiki” Camarena en 1985, un caso emblemático que marcó la cooperación bilateral en materia de seguridad.
Se prevé que la fiscalía busque la pena máxima permitida, descartando la pena de muerte, en un proceso que también busca reforzar el mensaje de que los responsables de delitos de alto impacto serán perseguidos sin importar el tiempo transcurrido.
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