Durante la madrugada de este jueves 26 de marzo, un incendio consumió al menos cinco locales en la Central de Abasto de Puebla, generando una intensa movilización de cuerpos de emergencia y dejando severos daños materiales en la zona.
De acuerdo con información de la Coordinación Estatal de Protección Civil, el siniestro habría sido provocado por un posible corto circuito, aunque el área continúa bajo análisis para determinar con precisión las causas. El fuego alcanzó establecimientos dedicados a la venta de huevo, plásticos, abarrotes, chiles y carne, además de una bodega ubicada en la parte superior, así como una motocicleta que se encontraba en el sitio.
Tras el reporte al número de emergencias 911, se activaron de inmediato los protocolos de atención, con la participación de distintas corporaciones. En coordinación con personal de la Comisión Federal de Electricidad, se realizó el corte del suministro eléctrico para evitar mayores riesgos, mientras que brigadas trabajaron en las labores de control hasta lograr la extinción total del incendio.
Autoridades confirmaron que no hubo personas lesionadas, aunque un hombre fue atendido en el lugar por una crisis nerviosa. A pesar de la magnitud del incidente, Protección Civil aseguró que no existe riesgo para la población, aunque la zona permanece bajo supervisión.
Los daños fueron considerables: varios locales quedaron prácticamente reducidos a cenizas, evidenciando la vulnerabilidad de estos espacios ante fallas en las instalaciones eléctricas, un problema recurrente en centros de abasto donde la infraestructura suele operar al límite.
Este incendio se suma a otros registrados en días recientes en la capital poblana. Apenas el miércoles, un inmueble abandonado en el Barrio de la Luz se incendió, consumiendo ropa, basura y mobiliario sin dejar personas afectadas. Asimismo, en la colonia Ampliación 2 de Marzo, cuerpos de emergencia atendieron la quema de un terreno baldío.
La reiteración de estos incidentes vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer las labores de prevención, mantenimiento urbano y revisión de instalaciones eléctricas, especialmente en zonas populares donde el riesgo suele concentrarse y las pérdidas impactan directamente en el sustento de las familias trabajadoras.













