Trump amenaza con destituir a Jerome Powell y presiona la autonomía de la Reserva Federal

La resistencia de Powell a dejar su cargo interino amenaza con detonar una batalla judicial en Washington

Donald Trump abrió un nuevo frente de presión política al confrontar públicamente a Jerome Powell, presidente de la Reserva Federal, al plantear su posible destitución y empujar al mismo tiempo la nominación de Kevin Warsh. La ofensiva no sólo reaviva su disputa con el banco central, sino que también coloca en el centro del debate los límites del poder presidencial sobre una institución diseñada para operar con autonomía frente a la Casa Blanca.

Durante una entrevista televisiva, Trump dejó ver que mantiene la intención de sacar a Powell de la presidencia de la Fed si éste no deja el cargo en los tiempos que la Casa Blanca espera, aunque admitió que ha evitado hacerlo de manera inmediata para no escalar la controversia. Con ello, el mandatario volvió a convertir una diferencia institucional en una batalla política abierta, marcada por amenazas, presión pública y la insistencia en mantener una investigación oficial sobre la actuación del funcionario.

El conflicto se vuelve más delicado porque la salida de Powell no depende únicamente de la voluntad presidencial. Aunque su periodo al frente de la Reserva Federal concluye en mayo, su lugar dentro de la Junta de Gobernadores se extiende hasta 2028, lo que abre un terreno legal incierto. El propio Powell ha sostenido que, si no existe un relevo confirmado a tiempo, podría seguir al frente de manera interina, un escenario que anticipa una posible disputa judicial sobre la autonomía del banco central.

En paralelo, Trump ya movió otra pieza al nominar a Kevin Warsh como próximo titular de la Fed, pero ese intento tampoco avanza sin resistencias. El senador republicano Thom Tillis ya advirtió que frenará su confirmación mientras continúe la investigación impulsada por el Departamento de Justicia, al considerar que ese proceso puede interpretarse como una forma de intimidación política contra la independencia monetaria del país.

Powell, por su parte, ha rechazado renunciar y ha defendido su permanencia en la Junta hasta que concluya la indagatoria relacionada con la renovación de un edificio. Trump respondió endureciendo el tono y sugiriendo que detrás del caso podría haber incompetencia, corrupción o ambas. Más allá de la acusación, lo que se consolida es una narrativa de desgaste contra un funcionario incómodo para la Casa Blanca, en un momento de tensión internacional y nerviosismo financiero.

La disputa no ocurre en aislamiento. Se inserta en un contexto de mercados cautelosos, guerra contra Irán y nuevos choques de Trump con contrapesos institucionales. La audiencia programada en el Senado para Warsh el 21 de abril perfila así una prueba política mayor: no sólo sobre quién dirigirá la Fed, sino sobre hasta dónde está dispuesto a llegar Trump para someter a instituciones que no se alinean con su agenda.

Foto: Redes

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