En medio de la controversia por presuntos delitos contra menores, un grupo de madres y padres del Colegio Carrusel Magone se movilizó este sábado en la ciudad de Puebla para exigir el regreso inmediato a clases presenciales y una investigación sin sesgos, al tiempo que desestimaron las denuncias que han colocado al plantel en el centro del escrutinio público.
Vestidos de blanco y portando carteles, los inconformes se concentraron a las afueras del colegio, ubicado en la colonia Independencia, donde defendieron las condiciones internas de la institución y afirmaron que no han detectado irregularidades que comprometan la integridad de sus hijos.
Una de las participantes explicó que el supuesto “cuarto oscuro” señalado en testimonios no corresponde a un espacio clandestino, sino a un pasillo que conduce a un departamento sin uso. Según su versión, existen puertas intermedias que separan esta área de los espacios educativos, lo que —dijo— ha generado confusión.
Los manifestantes insistieron en que las personas que habitan ese departamento son conocidas por la comunidad escolar y no tienen contacto con el alumnado. Asimismo, subrayaron que su postura no responde a presiones de la institución, sino a su propia experiencia como tutores.
Desde el pasado 14 de abril, el plantel permanece cerrado y las clases se imparten de manera virtual por disposición de las autoridades. Ante ello, los padres inconformes advirtieron que la medida podría afectar el desarrollo académico y emocional de los estudiantes, por lo que pidieron a la Secretaría de Educación Pública reconsiderar la reapertura mientras avanzan las investigaciones.
Durante la protesta, que se desarrolló de forma pacífica y breve, se observaron consignas como “los niños aman su colegio”, en respaldo a la institución.
En paralelo, la Fiscalía General del Estado mantiene abiertas al menos cuatro carpetas de investigación por posibles delitos de índole sexual y violencia familiar equiparada en agravio de menores.
De acuerdo con reportes ministeriales, uno de los casos surgió tras la intervención del DIF estatal, lo que derivó en nuevas indagatorias por abuso sexual. Otras denuncias se originaron tras la difusión del caso en redes sociales, donde padres señalaron la existencia del presunto “cuarto oscuro”, al que describieron como un espacio con mobiliario y donde, presuntamente, se aplicaban castigos.
Las autoridades han realizado entrevistas multidisciplinarias a las víctimas y continúan recabando testimonios. La Fiscalía Especializada en delitos de violencia de género encabeza las diligencias, con el acompañamiento del DIF para garantizar la protección de los menores.
Aunque algunos padres sostienen que no existen pruebas concluyentes contra el plantel, autoridades educativas han llamado a mantener la cautela. Incluso, el titular de la SEP en Puebla, Manuel Viveros, no descartó que puedan surgir más casos en otros centros escolares.
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