A menos de un año de haber asumido el cargo, Francisco Antonio Enríquez Rojas dejó la comandancia de la XXV Zona Militar con sede en Puebla para atender una nueva encomienda en el estado de Michoacán, informó el gobernador Alejandro Armenta.
El titular del Poder Ejecutivo estatal dio a conocer la información ante representantes de medios de comunicación, al señalar que el cambio fue notificado durante la Mesa de Paz celebrada el pasado 21 de abril, en la que participaron diversas autoridades de los tres órdenes de gobierno. Dicho relevo fue determinado por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), en el marco de sus ajustes internos.
Armenta Mier detalló que esta modificación en la estructura militar traerá consigo otros movimientos dentro de la Sedena en la entidad poblana, por lo que se prevé la designación de un nuevo perfil que encabece la XXV Zona Militar durante esta misma semana, en sustitución de Enríquez Rojas.
El ahora excomandante permaneció poco más de ocho meses al frente de la zona militar en Puebla, luego de que su nombramiento se formalizara el 1 de agosto de 2025, en un acto protocolario realizado en presencia del propio gobernador.
Aunque su salida en Puebla se dio a conocer recientemente, el militar realizó la protesta de bandera como nuevo comandante de la 43 Zona Militar en Michoacán desde el pasado 19 de abril, lo que confirma su incorporación inmediata a nuevas responsabilidades dentro de la institución castrense.
Con este movimiento, la designación que se realice para la comandancia en Puebla representará el cuarto relevo en ese cargo en un periodo menor a dos años, lo que refleja una alta rotación en la titularidad de la XXV Zona Militar.
Entre el 11 de julio de 2024 y el 1 de agosto de 2025, tres mandos militares distintos estuvieron al frente de esta zona: Héctor Ortiz Caletty, Santos Gerardo Soto y Francisco Antonio Enríquez Rojas.
La rotación constante de mandos militares forma parte de una estrategia institucional que ha sido implementada durante años por las fuerzas armadas, con el objetivo de evitar la generación de vínculos locales que pudieran derivar en posibles conflictos de interés o situaciones consideradas no adecuadas dentro del servicio.
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