El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, se sometió durante meses a un tratamiento de radioterapia tras ser diagnosticado con cáncer de próstata en etapa temprana, información que no había sido divulgada en su momento. El procedimiento concluyó con resultados favorables, según informó su oficina, que confirmó la desaparición de la lesión detectada, en un contexto marcado por el conflicto en la región.
De acuerdo con el reporte oficial, el diagnóstico se produjo de manera incidental durante estudios médicos realizados a finales de 2024, cuando se identificó una anomalía en la próstata. Posteriormente, análisis más detallados confirmaron la presencia de un tumor de pequeño tamaño, lo que permitió optar por un tratamiento focalizado.
El equipo médico explicó que la enfermedad no presentó metástasis y se encontraba en una fase temprana, lo que facilitó la aplicación de radioterapia como alternativa de tratamiento. Esta decisión permitió al mandatario continuar con sus actividades, mientras se mantenía un seguimiento clínico constante.
La oficina del primer ministro indicó que la información sobre el tratamiento fue retenida durante meses, con el argumento de evitar que su estado de salud fuera utilizado en el contexto del conflicto, particularmente en el ámbito de la propaganda. La revelación se produce ahora tras la conclusión del tratamiento.
En paralelo, medios israelíes informaron que Netanyahu solicitó el aplazamiento de audiencias relacionadas con su juicio por corrupción, debido a una intervención quirúrgica programada para la extirpación de la próstata. Este procedimiento implicará su hospitalización durante varios días en un centro médico de Jerusalén.
El caso se da en un momento clave para el liderazgo político del país. La combinación entre su estado de salud, el proceso judicial en curso y el contexto de guerra añade presión sobre la figura del primer ministro, cuya gestión se desarrolla bajo un escenario de alta tensión interna y externa.
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