Cuba logró refinar por primera vez su propio crudo pesado en medio del endurecimiento de restricciones energéticas externas, en un hecho que marca un avance técnico en la industria petrolera de la isla ante el bloqueo impuesto por Estados Unidos. El resultado se obtuvo tras la adecuación de instalaciones en la Refinería Hermanos Díaz, donde anteriormente se procesaba petróleo importado, lo que permitió adaptar la infraestructura a las características del crudo nacional, más denso y con alto contenido de azufre.
De acuerdo con Irene Barbado, directora de la planta, el proceso implicó ajustes operativos para “hacer correr” un tipo de petróleo que históricamente había sido considerado difícil de refinar, debido a su viscosidad y composición. A través de un ensayo experimental, se logró obtener derivados como diésel, nafta y otros combustibles, lo que abre la posibilidad de aprovechar de forma más directa los recursos energéticos disponibles en el país, en un contexto de limitaciones en el acceso a insumos externos.
El desarrollo se apoyó en una tecnología de termoconversión diseñada por el Centro de Investigaciones del Petróleo, que permite transformar las propiedades del crudo pesado mediante calentamiento controlado para facilitar su procesamiento. Este método reduce la complejidad de los compuestos presentes en el petróleo, mejorando su manejo sin necesidad de depender de mezclas con otros combustibles, un factor clave ante la escasez de insumos como la nafta.
Desde el gobierno cubano, el presidente Miguel Díaz-Canel destacó que este avance rompe la idea de que el crudo nacional no podía ser refinado, al tiempo que refuerza la estrategia de reducir la dependencia energética externa. En la misma línea, directivos de la Unión Cuba-Petróleo señalaron que el objetivo es optimizar el uso de los recursos disponibles, especialmente ante las dificultades de suministro derivadas del bloqueo y del contexto internacional.
Este avance ocurre en un escenario económico complejo, donde la crisis energética ha impactado sectores clave como el turismo, considerado uno de los principales motores de ingresos para la isla. Durante el primer trimestre de 2026, la llegada de visitantes internacionales se redujo casi a la mitad en comparación con el mismo periodo del año anterior, reflejando las dificultades operativas que enfrenta el país, entre ellas la disponibilidad de combustible.
La disminución en la actividad turística también se ha visto influída por la suspensión de vuelos de aerolíneas internacionales, derivada de las limitaciones para abastecer combustible en territorio cubano, lo que ha afectado la conectividad aérea. En este contexto, la apuesta por el desarrollo de capacidades internas para refinar petróleo se presenta como una alternativa para mitigar los efectos del entorno externo, mientras el país avanza en la diversificación energética con fuentes renovables.
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