El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, endureció su postura frente a Irán al rechazar nuevamente la respuesta enviada por Teherán a la propuesta estadounidense para poner fin a la guerra. El mandatario primero calificó el planteamiento iraní como inaceptable y después lo describió como una propuesta sin viabilidad, lo que elevó la tensión diplomática en medio de un conflicto que ya suma 10 semanas y mantiene bajo presión la navegación por el estrecho de Ormuz.
De acuerdo con reportes internacionales, Irán habría planteado un cese de hostilidades en varios frentes, especialmente en Líbano, además de garantías para mantener la seguridad del tráfico marítimo en una de las rutas energéticas más importantes del mundo. La respuesta fue enviada mediante Pakistán, país que ha fungido como mediador en el intercambio diplomático. Sin embargo, Trump rechazó el contenido del documento y evitó detallar cuáles fueron los puntos que consideró problemáticos para Washington.
El mandatario estadounidense también aprovechó el tema para retomar sus críticas contra el acuerdo nuclear firmado durante el gobierno de Barack Obama, al señalar que ese pacto dio margen de maniobra a Teherán y debilitó la posición de Estados Unidos frente a sus aliados regionales. Además, afirmó que su administración mantiene vigilancia satelital sobre el uranio enriquecido iraní y advirtió que respondería si Irán intenta recuperar material nuclear que, según Washington, permanece bajo escombros tras ataques recientes.
Desde Teherán, las autoridades iraníes sostuvieron que la posibilidad de negociar no implica rendición ni renuncia a sus intereses nacionales. El presidente Mazoud Pezeshkian defendió que cualquier diálogo debe partir de la protección de los derechos de la nación iraní, mientras mandos militares afirmaron que cuentan con capacidad suficiente para responder ante cualquier acción de Estados Unidos o Israel. La agencia oficial iraní reportó que el objetivo principal de Teherán sería frenar la guerra actual, dejando en segundo plano los temas nucleares.
En paralelo, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, aseguró que el conflicto no puede concluir mientras Irán conserve uranio enriquecido e instalaciones nucleares activas. También planteó que Israel busca avanzar hacia una mayor autosuficiencia militar y reducir progresivamente la ayuda de Estados Unidos, que actualmente asciende a miles de millones de dólares anuales. Según sus declaraciones, el gobierno israelí pretende reforzar su producción propia de armamento, misiles y aeronaves durante la próxima década.
El nuevo rechazo de Trump dejó en incertidumbre el avance de las negociaciones y aumentó los temores de que la guerra se prolongue, con efectos directos sobre la seguridad regional y el comercio marítimo internacional. Desde la Casa Blanca, el mandatario aseguró que Estados Unidos no enfrenta presión y sostuvo que su país saldrá vencedor del conflicto. No obstante, sus propias declaraciones reflejan el bloqueo diplomático actual, al comparar las posibilidades de un alto el fuego con un escenario prácticamente crítico.
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