Xi pone límites a Trump por Taiwán, coincide en abrir Ormuz y ofrece más acceso al mercado chino

Trump aseguró que China podría comprar 200 aviones Boeing, aunque el alcance del acuerdo aún no fue formalizado

La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Pekín evidenció la distancia que aún separa a Estados Unidos y China en temas estratégicos como Taiwán, comercio, Irán y tecnología. Mientras el presidente chino pidió evitar un choque entre ambas potencias por el respaldo de Washington a Taipei, Trump apostó por un tono personalista y elogioso hacia Xi, en una cumbre marcada más por la ceremonia diplomática que por acuerdos verificables.

Durante el encuentro, Xi advirtió que el manejo del tema de Taiwán será clave para mantener estabilidad en la relación entre ambos países. El mensaje de Pekín fue directo: si Washington continúa tensando la relación con la isla, el vínculo bilateral podría avanzar hacia choques o conflictos de mayor alcance, en un momento en que Trump ha aprobado un paquete de armas para Taipei, pero también ha mostrado ambigüedad sobre el futuro de ese respaldo.

La visita se desarrolló entre gestos de alto protocolo, recorridos oficiales y un banquete de Estado, pero sin claridad sobre resultados sustantivos. Trump llegó a China presionado por la guerra contra Irán, el encarecimiento energético y la necesidad de mostrar avances comerciales antes de las elecciones legislativas de medio mandato, lo que colocó a Pekín en una posición de ventaja para medir sus concesiones sin comprometer demasiado su margen geopolítico.

Uno de los puntos de coincidencia fue la necesidad de mantener abierto el estrecho de Ormuz, paso estratégico para el comercio global de petróleo y gas. La preocupación no es menor: China depende en gran medida del crudo que transita por Medio Oriente, mientras que la guerra impulsada por Estados Unidos e Israel contra Irán ha provocado cierres, incertidumbre energética y presión sobre la economía mundial.

En el terreno comercial, Trump aseguró en una entrevista que China podría encargar 200 aviones Boeing, aunque presentó el anuncio como un compromiso todavía impreciso. La falta de detalles confirma una constante en la política exterior del mandatario estadounidense: convertir gestos comerciales en victorias políticas inmediatas, aun cuando los acuerdos todavía no estén plenamente formalizados ni sus alcances sean claros.

Xi, por su parte, ofreció a empresarios estadounidenses ampliar el acceso al mercado chino y recibió a ejecutivos como Elon Musk, Tim Cook y Jensen Huang. La cumbre dejó una imagen de pragmatismo económico, pero también de tensión estructural: China busca estabilidad para sostener su crecimiento, mientras Trump intenta capitalizar la visita como logro personal, pese a que los temas centrales —Taiwán, Irán, aranceles y tecnología— siguen sin resolverse.

Foto: Redes

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