El gobierno de Venezuela anunció el inicio de un proceso “comprehensivo y ordenado” para la reestructuración de su deuda externa, así como de los pasivos de la estatal Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), en un intento por aliviar la presión financiera sobre la economía nacional.
De acuerdo con el Ministerio de Comunicación, la medida busca reducir la carga de la deuda acumulada y reorientar recursos hacia la recuperación económica, en un contexto marcado por restricciones financieras internacionales.
Las autoridades venezolanas sostienen que el país ha cumplido históricamente con sus compromisos, pero que su capacidad de pago se ha visto severamente afectada desde 2017 debido a las denominadas “medidas coercitivas unilaterales” impuestas por Estados Unidos y sus aliados, lo que ha limitado el acceso a financiamiento externo.
El Ejecutivo señaló que la reestructuración pretende “poner la economía al servicio del pueblo venezolano” y liberar al país de los efectos del endeudamiento acumulado, con el objetivo de promover el crecimiento económico y el bienestar social.
Asimismo, el gobierno afirmó que espera alcanzar una reducción sustancial de la carga de la deuda, al tiempo que aseguró que Venezuela cumplirá sus compromisos internacionales de manera “sostenible”.
El anuncio ocurre pocos días después de que el Departamento del Tesoro de Estados Unidos autorizara la contratación de servicios legales, financieros y de consultoría para una eventual reestructuración de la deuda venezolana y de PDVSA, en lo que analistas interpretan como una señal de apertura técnica limitada dentro del marco de sanciones vigentes.
Aunque este tipo de licencias permite preparar escenarios de negociación, no autoriza directamente acuerdos con acreedores ni la ejecución formal de la reestructuración.
Fotografía: Redes













