Israel anunció el congelamiento de sus relaciones con la oficina del secretario general de la ONU, António Guterres, luego de que un informe del organismo incluyera a fuerzas israelíes en una lista sobre violencia sexual vinculada a conflictos armados. La decisión fue comunicada por el embajador israelí ante Naciones Unidas, Danny Danon, quien rechazó el contenido del reporte y acusó al organismo de colocar a Israel en una posición similar a la de Hamas.
El documento, que será enviado al Consejo de Seguridad, señala que Naciones Unidas continuó registrando incidentes relacionados con violencia sexual en el contexto de la guerra en Ucrania y en los territorios palestinos ocupados. En el caso de Israel, el informe refiere denuncias y casos verificados contra personas palestinas detenidas, aunque aclara que los registros no son exhaustivos debido a la falta de acceso a centros de detención.
De acuerdo con el reporte, la ONU documentó en 2025 varios casos ocurridos desde 2023 contra hombres, mujeres, niños y una niña en Gaza y Cisjordania. Las acusaciones incluyen tortura, agresiones sexuales, desnudez forzada, violencia física contra genitales y revisiones corporales sin aparente justificación de seguridad, atribuidas a integrantes del ejército israelí, fuerzas de seguridad y personal penitenciario.
Israel rechazó de manera tajante su inclusión en la lista y calificó la decisión como injustificada. La misión israelí precisó que el congelamiento de relaciones con la oficina de Guterres se mantendría hasta el final de su mandato, previsto para el 31 de diciembre de 2026. La oficina del secretario general respondió que sus puertas siguen abiertas, pese al anuncio del gobierno israelí.
El informe anual ya había advertido en agosto pasado que Israel podía ser incorporado a esta lista si persistían los señalamientos y la falta de acceso para verificadores internacionales. La ONU también incluyó a fuerzas rusas por denuncias de violencia sexual en el marco de la guerra en Ucrania, particularmente en territorios ocupados y contra prisioneros de guerra liberados.
El nuevo choque profundiza la tensión entre Israel y Naciones Unidas, que se ha intensificado durante la ofensiva en Gaza y por los señalamientos internacionales sobre derechos humanos. La decisión israelí de romper canales con Guterres eleva el conflicto diplomático justo cuando la ONU busca documentar abusos en escenarios de guerra, mientras Tel Aviv insiste en rechazar el informe y cuestionar la imparcialidad del organismo.
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