El lado más cruel del ICE; migrantes denuncian infecciones, cáncer sin tratar y medicamentos negados

Familias y abogados denuncian que traslados constantes interrumpen tratamientos médicos y agravan enfermedades

Una investigación de KFF Health News y The Associated Press reveló cientos de denuncias por presunta negligencia médica dentro de centros de detención del ICE en Estados Unidos. Los testimonios describen infecciones agravadas, medicamentos negados, cáncer sin tratamiento, crisis cardíacas, convulsiones y padecimientos crónicos atendidos tarde o de forma incompleta, en un sistema migratorio que mantiene bajo custodia a miles de personas en condiciones cada vez más cuestionadas.

Los casos documentados abarcan al menos 33 estados y forman parte de demandas federales presentadas por personas detenidas que buscan impugnar su encierro. Entre los relatos aparecen personas con hipertensión, diabetes, VIH, epilepsia, Parkinson, depresión y enfermedades graves que aseguran haber pasado días o semanas sin recibir medicamentos esenciales, mientras sus solicitudes de atención quedaban sin respuesta o se perdían entre traslados y trámites internos.

La investigación advierte que el sistema se ha tensado aún más con el aumento de detenciones durante el nuevo gobierno de Donald Trump. A mediados de enero, más de 75 mil migrantes estaban bajo custodia del ICE, casi el doble que el año anterior. El crecimiento de la población detenida exhibe una política de deportación masiva que no sólo encierra, sino que también coloca en riesgo la salud de personas cuyo proceso migratorio es civil, no penal.

Uno de los puntos más graves es que alrededor del 70 por ciento de las personas detenidas no tiene antecedentes penales, de acuerdo con la investigación. Pese a ello, muchas son enviadas a cárceles de condado, centros improvisados u oficinas no diseñadas para alojamiento prolongado, donde los traslados constantes interrumpen tratamientos médicos y dificultan el seguimiento de enfermedades que requieren atención regular.

El Departamento de Seguridad Nacional defendió previamente que las personas bajo custodia reciben atención médica oportuna y adecuada, mientras empresas privadas contratadas por el gobierno aseguraron cumplir con los estándares del ICE. Sin embargo, los expedientes judiciales, testimonios de familiares y entrevistas con abogados muestran un patrón inquietante de omisiones, retrasos y respuestas insuficientes ante problemas médicos evidentes.

El caso vuelve a colocar bajo escrutinio el modelo migratorio de Estados Unidos, donde la detención se ha convertido en una herramienta central de control y castigo. Más allá del discurso de seguridad fronteriza, las denuncias revelan el costo humano de un sistema que encierra a migrantes, delega su custodia a prisiones privadas y permite que enfermedades tratables se conviertan en emergencias dentro de los centros del ICE.

Foto: Redes

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