Claudia Sheinbaum descartó que su gobierno vaya a responder con represión a las protestas de la CNTE, pese a los actos violentos registrados durante las movilizaciones y las afectaciones a actividades previas al Mundial en la Ciudad de México. La presidenta sostuvo que no caerá en provocaciones ni permitirá que el conflicto magisterial sea usado para construir una imagen de autoritarismo en la antesala del torneo internacional.
Durante su conferencia matutina, la mandataria explicó que el diálogo con el magisterio permanece abierto a través de la Secretaría de Gobernación y la Secretaría de Educación Pública. Sheinbaum afirmó que, por ahora, no considera pertinente una reunión directa con la coordinadora, pues Rosa Icela Rodríguez y Mario Delgado cuentan con su confianza para avanzar en los acuerdos posibles.
La presidenta reconoció que existen demandas legítimas dentro del movimiento magisterial, especialmente en materia de pensiones y pendientes derivados de la reforma educativa. Sin embargo, advirtió que su gobierno no ofrecerá compromisos que no pueda cumplir por restricciones presupuestales, aunque aseguró que se revisan alternativas para mejorar condiciones de retiro mediante Pensionissste y el Fondo de Pensiones para el Bienestar.
Sheinbaum también cuestionó la forma en que se han desarrollado algunas movilizaciones recientes, al señalar que no se entiende la ruptura de vidrios o las acciones con el rostro cubierto cuando existen mesas de negociación abiertas. La mandataria vinculó esos hechos con una posible estrategia de provocación y pidió a quienes participan en esas acciones regresar al diálogo institucional, en lugar de alimentar escenarios de confrontación.
El mensaje presidencial buscó marcar distancia con episodios autoritarios del pasado mexicano. Al afirmar que su gobierno no actuará como el de Díaz Ordaz, Sheinbaum colocó la defensa del diálogo como frontera política frente a la represión, pero también dejó claro que las demandas sociales deben procesarse en mesas de negociación y no mediante actos que puedan ser utilizados para justificar una narrativa de desorden.
Filtraciones, visas y presión desde Estados Unidos
En otro tema, Sheinbaum fue cuestionada sobre la versión publicada por Los Angeles Times, que señaló presuntas investigaciones de Estados Unidos contra los gobernadores Alfonso Durazo y Américo Villarreal, así como el supuesto retiro de sus visas. La presidenta respondió que corresponde a los mandatarios aclarar su situación, aunque puso el foco en la intención política de hacer públicas versiones de esa naturaleza.
La mandataria planteó que la difusión de posibles retiros de visas puede operar como mensaje de presión hacia políticos mexicanos, especialmente cuando se filtra a medios antes de que exista una explicación oficial clara. Sheinbaum cuestionó cuál es el interés de convertir esas medidas en advertencias públicas, al considerar que pueden buscar generar temor o disciplinamiento político.
Finalmente, la presidenta pidió mantener la calma frente a ese tipo de señalamientos y aseguró que su gobierno actuará con convicciones, certeza y defensa del interés del pueblo. Con ello, Sheinbaum ligó ambos episodios bajo una misma lectura política: no caer en provocaciones internas ni aceptar presiones externas como mecanismo para condicionar la vida pública nacional.
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