Estados Unidos volvió a escalar su presión contra Cuba al imponer nuevas sanciones económicas contra el presidente Miguel Díaz-Canel, su esposa Lis Cuesta Peraza y miembros de la familia Castro. La medida fue anunciada por la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro, en una nueva ofensiva que amplía el cerco financiero y político sobre la isla.
Las sanciones también alcanzan a Alejandro Castro Espín, hijo del expresidente Raúl Castro; Raúl Alejandro Castro Calis, nieto del exmandatario; y Manuel Anido Cuesta. Washington incluyó además a las Fuerzas Armadas cubanas, a los Comités para la Defensa de la Revolución y al Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos en su lista de personas y entidades bloqueadas.
La decisión se da bajo nuevas directrices de la Orden Ejecutiva 14404 y forma parte de una política de presión que Estados Unidos ha sostenido durante décadas contra Cuba. Desde 1962, el embargo estadounidense ha condicionado la economía de la isla, y bajo el nuevo mandato de Donald Trump el endurecimiento de medidas ha vuelto a colocarse como eje de la relación bilateral.
Aunque Washington justifica las sanciones con señalamientos políticos y de seguridad, el impacto de estas medidas ocurre en un momento especialmente delicado para la población cubana. Cuba atraviesa una de sus peores crisis económicas y humanitarias desde 1959, con dificultades agravadas por restricciones externas, problemas internos y falta de avances en las negociaciones con Estados Unidos.
La nueva ofensiva también incluye medidas jurídicas y presión sobre sectores estratégicos, entre ellas restricciones económicas y un bloqueo petrolero de facto reportado desde inicios de año. El gobierno estadounidense insiste en presentar a Cuba como una amenaza a su seguridad, pese a que la isla se encuentra a 90 millas de Florida y ha reiterado su disposición a dialogar sin renunciar a su soberanía.
El anuncio confirma que la relación entre Washington y La Habana sigue atrapada entre sanciones, presión económica y falta de acuerdos diplomáticos. Mientras Estados Unidos profundiza su estrategia de castigo, Cuba sostiene que cualquier negociación debe respetar su soberanía, en un escenario donde la población vuelve a quedar en medio de una disputa marcada por décadas de bloqueo e intervencionismo.
Foto: Redes













