El canciller Roberto Velasco respondió a las críticas de la diputada española Cayetana Álvarez de Toledo contra México y cuestionó la contradicción de figuras de la derecha extranjera que describen al país como peligroso, pero viajan constantemente para participar en foros, conferencias y actos políticos. El funcionario señaló que estas visitas se han vuelto frecuentes entre personajes conservadores que llegan a México para opinar sobre su soberanía, su historia y su vida pública.
Velasco recordó que hace unas semanas ocurrió algo similar con Isabel Díaz Ayuso y ahora con Cayetana Álvarez de Toledo, ambas vinculadas a la derecha española. Desde la Secretaría de Relaciones Exteriores, el canciller planteó que resulta paradójico que estas figuras adviertan sobre amenazas en México mientras disfrutan del país y lo usan como plataforma política, lo que, dijo, también habla de la fuerza y atractivo del territorio mexicano.
La respuesta del funcionario se produjo luego de que Álvarez de Toledo cuestionara la política mexicana y lanzara señalamientos sobre soberanía, seguridad y gobierno. Velasco defendió que la soberanía mexicana no es una consigna reciente, sino una construcción histórica con raíces profundas en culturas milenarias que siguen vivas, por lo que consideró limitado mirar a México desde una visión colonial o paternalista.
El canciller también rechazó la idea de que la Conquista española haya representado la llegada de la civilización al territorio mexicano. Velasco recordó que antes de 1521 ya existían civilizaciones complejas, profundas y con enorme peso histórico, por lo que cuestionó que una figura política extranjera ignore esa dimensión al hablar de México desde una supuesta superioridad cultural.
Además, Velasco criticó la forma en que sectores conservadores utilizan el concepto de libertad. El funcionario señaló que la derecha suele hablar de libertades en abstracto, pero evita reconocer derechos concretos como decidir sobre el propio cuerpo o vivir sin pobreza, temas que también forman parte de una idea amplia de libertad y justicia social.
La respuesta del canciller colocó el debate más allá de una polémica diplomática. El fondo del choque está en la disputa entre una derecha extranjera que busca dar lecciones sobre México y una defensa de la soberanía nacional, la memoria histórica y el derecho del país a definirse por sí mismo, sin tutelas ni discursos heredados del colonialismo.
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