A casi un mes de que la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ordenara la clausura parcial y temporal del relleno sanitario de Chiltepeque, nuevas denuncias ciudadanas volvieron a encender las alertas ambientales en Puebla, luego de que el activista Darinel Keller reportara la existencia de un segundo escurrimiento de lixiviados en los alrededores del vertedero. El señalamiento surge en medio de los cuestionamientos sobre la efectividad de las medidas implementadas para contener la contaminación en la zona.
Durante una inspección realizada el pasado 6 de junio, el integrante del colectivo Yo Seré Su Voz documentó un nuevo flujo de líquidos contaminantes que corre por barrancas cercanas al relleno sanitario. Según denunció, este escurrimiento no había sido reportado previamente a las autoridades ambientales y continúa activo pese a la clausura impuesta por la Profepa, situación que consideró preocupante debido al posible impacto en los ecosistemas y comunidades cercanas.
A través de un video difundido en redes sociales, Keller sostuvo que el nuevo cauce estaría conectado con otro punto de contaminación localizado a varios cientos de metros de distancia. El activista advirtió que ambos escurrimientos podrían desembocar en el río Alseseca y posteriormente llegar a la laguna de Valsequillo, lo que incrementaría el riesgo de afectaciones ambientales en una región donde el agua es utilizada para distintas actividades productivas.
Durante el recorrido también fue captada la presencia de un perro que aparentemente consumía agua cercana a los lixiviados. Para los activistas, esta situación refleja los riesgos que enfrentan tanto los animales como las personas que habitan o transitan cerca del relleno sanitario, debido a la posible exposición a sustancias contaminantes derivadas de la descomposición de residuos sólidos.
Además de denunciar la existencia de este nuevo escurrimiento, Keller acusó que algunos municipios metropolitanos continuarían depositando basura en Chiltepeque pese a las restricciones vigentes. Por ello, exigió una mayor intervención de las autoridades federales para verificar el cumplimiento de las medidas ambientales y revisar el funcionamiento actual del sitio, al considerar que persisten irregularidades que deben ser investigadas.
La controversia ocurre mientras continúa el debate sobre el futuro del relleno sanitario. Aunque la Profepa mantiene vigente la clausura parcial decretada el pasado 14 de mayo por riesgos relacionados con los lixiviados, autoridades municipales han señalado que el sitio ya opera al 80 por ciento de su capacidad tras atender parte de las observaciones realizadas, por lo que una eventual reapertura total podría definirse en las próximas semanas.
Foto: Agencia Enfoque













