El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió a Estados Unidos levantar de inmediato las sanciones impuestas contra Cuba, al advertir que sus efectos están golpeando directamente a la población civil. El funcionario señaló que las restricciones, especialmente las relacionadas con combustible y sanciones extraterritoriales, afectan con mayor dureza a los sectores más vulnerables de la isla.
De acuerdo con Türk, las medidas adoptadas desde enero han limitado el acceso de Cuba a bienes y servicios esenciales, entre ellos agua, alimentos, medicinas y atención sanitaria. El Alto Comisionado denunció que niñas y niños están muriendo por falta de suministros médicos y medicamentos básicos, una situación que calificó como inaceptable desde la perspectiva de los derechos humanos.
La ONU también advirtió que en mayo se impusieron nuevas sanciones de alcance extraterritorial, dirigidas no sólo contra autoridades cubanas, sino también contra actores privados. Estas medidas alcanzan a comerciantes, empresas turísticas, marítimas, aseguradoras e instituciones financieras, lo que amplía el cerco económico y desincentiva relaciones comerciales con la isla.
El señalamiento golpea directamente la política de Donald Trump hacia Cuba, basada en endurecer el bloqueo y presentar a la isla como una amenaza para la seguridad nacional de Estados Unidos. Desde una lectura crítica, Washington vuelve a utilizar el castigo económico como herramienta de presión política, aun cuando los costos recaen sobre hospitales, familias y población vulnerable.
Sanciones, salud y derechos humanos bajo presión
El informe del Alto Comisionado expuso datos especialmente graves: desde la imposición de restricciones al combustible, la mortalidad infantil se duplicó hasta 9.9 muertes por cada mil nacimientos, mientras la supervivencia de niñas y niños con cáncer cayó de 85 a 65 por ciento. Estos indicadores muestran que las sanciones no son una medida abstracta, sino una presión concreta sobre la vida cotidiana de la población cubana.
Türk sostuvo que regímenes de sanciones tan severos, indiscriminados y gravosos para la población resultan incompatibles con principios fundamentales del derecho internacional de los derechos humanos. También llamó a empresas e instituciones de otros países a evitar una aplicación excesiva de sanciones que profundice el aislamiento de Cuba, al tiempo que pidió a La Habana respetar libertades de expresión, asociación y reunión pacífica.
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