Grupo Salinas reconoció que acreedores de TV Azteca buscan ampliar una demanda en tribunales de Estados Unidos contra la televisora, en medio de acusaciones por presuntas maniobras para ocultar activos y evitar el pago de deuda. El caso vuelve a colocar bajo presión al conglomerado de Ricardo Salinas Pliego, señalado por sus acreedores de mover recursos clave mientras mantiene litigios por obligaciones financieras pendientes.
La disputa tiene origen en bonos por 400 millones de dólares emitidos en 2017 por TV Azteca, a través de The Bank of New York Mellon como fiduciario. De acuerdo con los acreedores, la televisora dejó de pagar en 2020 bajo el argumento de afectaciones económicas por la pandemia, lo que abrió procesos judiciales en México y Estados Unidos para recuperar los recursos.
Según documentos presentados ante la Corte del Distrito Sur de Nueva York, los demandantes acusan a TV Azteca de crear una nueva subsidiaria, identificada como TVA III, a la que habría transferido activos de alto valor. Entre esos activos estaría la licencia de radiodifusión otorgada por el Estado mexicano, lo que eleva la gravedad del caso al tratarse de un bien público concesionado y no de una propiedad privada cualquiera.
Los acreedores también señalaron que TV Azteca habría contratado un crédito por 290 millones de dólares con Alter Bank, una institución ubicada en Santa Lucía, pese a que la empresa ya enfrentaba una situación de insolvencia. Para los demandantes, esta operación podría haber modificado el orden de pago de las deudas y debilitado la masa de activos con la que la televisora debería responder ante sus acreedores.
Grupo Salinas ha sostenido que TV Azteca solicitó un concurso mercantil voluntario para reorganizar sus operaciones financieras y operativas, mientras acusa a sus acreedores de actuar como “fondos buitre”. Sin embargo, el nuevo capítulo judicial exhibe una contradicción central: mientras el grupo empresarial se presenta como víctima de presiones externas, sus acreedores lo acusan de mover activos y crear obligaciones que complican el cobro de una deuda millonaria.
El caso golpea nuevamente la imagen de Salinas Pliego, quien ha hecho de la confrontación pública una estrategia recurrente frente a gobiernos, instituciones y acreedores. Más allá del resultado judicial, la demanda contra TV Azteca revela el choque entre un poder empresarial que busca blindarse y acreedores que acusan a Grupo Salinas de usar estructuras corporativas para evadir responsabilidades financieras.
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