Una investigación periodística basada en documentos desclasificados de la CIA reveló que Hugo Salinas Price, padre de Ricardo Salinas Pliego, habría formado parte de una red anticomunista operada en México durante las décadas de 1960 y 1970. Los archivos ubican al empresario dentro del proyecto LIHUFF, una estrategia diseñada para contener el avance de la izquierda mediante propaganda, espionaje y presión política.
De acuerdo con la investigación, Salinas Price encabezó el Instituto de Investigaciones Sociales y Económicas, organismo creado para promover la libre empresa y combatir ideas socialistas y comunistas. Ese instituto aparece en los documentos como una pieza útil para la CIA, especialmente por su capacidad de influencia en círculos empresariales, universitarios y políticos de derecha.
Uno de los puntos más delicados es la relación con el Movimiento Universitario de Renovadora Orientación, conocido como MURO, señalado como grupo de choque estudiantil vinculado a estructuras ultraconservadoras. Salinas Price reconoció en sus memorias haber financiado iniciativas impulsadas por Agustín Navarro Vázquez, identificado en los archivos como operador clave del esquema anticomunista.

La operación también habría involucrado a la Dirección Federal de Seguridad, encabezada entonces por Fernando Gutiérrez Barrios, identificado en distintos trabajos históricos como colaborador de la CIA bajo la clave LITEMPO-4. El caso muestra cómo la Guerra Fría sirvió para justificar injerencia extranjera, vigilancia política y persecución contra sectores de izquierda en México.
La investigación traza además un paralelismo con el papel actual de Ricardo Salinas Pliego, quien ha asumido públicamente posiciones de ultraderecha y mantiene una ofensiva política y mediática contra el gobierno mexicano. Sin embargo, hasta ahora no existen documentos públicos que vinculen directamente a la CIA con sus actividades contemporáneas, por lo que el punto debe leerse como continuidad ideológica familiar.
El fondo del caso rebasa una anécdota histórica: expone la raíz empresarial, mediática y anticomunista de una ultraderecha que hoy intenta presentarse como rebeldía ciudadana. En realidad, los archivos muestran que parte de esa tradición política nació de la mano de intereses privados, grupos de choque y una agencia extranjera operando contra la izquierda mexicana.
Foto: Redes













