Carlos Torres Rosas asumió la dirección general de Nacional Financiera (Nafin) y del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext), luego de concluir su etapa dentro de la Oficina de la Presidencia de la República. El movimiento forma parte de un relevo en instituciones clave de la banca de desarrollo, tras la salida de Roberto Lazzeri Montaño.
El propio Torres Rosas informó el cambio en sus redes sociales, donde señaló que deja una etapa ligada al seguimiento de proyectos prioritarios del país para iniciar una nueva encomienda al frente de Nafin y Bancomext. El funcionario agradeció la confianza de la presidenta Claudia Sheinbaum y afirmó que mantendrá el compromiso de trabajar por el desarrollo de México.
Hasta antes del nombramiento, Torres Rosas se desempeñaba como secretario técnico del Gabinete de la Presidencia y coordinador general de Programas para el Bienestar. Desde esa posición dio seguimiento físico y financiero a programas sociales, proyectos prioritarios y tareas de coordinación con delegaciones federales en los estados.
El relevo ocurre después de que Roberto Lazzeri fuera propuesto como embajador de México en Estados Unidos, cargo estratégico para la relación bilateral, especialmente en comercio, inversiones y revisión del T-MEC. Lazzeri encabezaba Nafin y Bancomext, instituciones enfocadas en financiamiento productivo, apoyo a mipymes, comercio exterior y generación de divisas.
La llegada de Torres Rosas a la banca de desarrollo abre una nueva etapa para dos organismos financieros del Estado mexicano. Nafin tiene entre sus tareas facilitar créditos y garantías para micro, pequeñas y medianas empresas, mientras Bancomext impulsa financiamiento para comercio exterior, exportaciones y sectores productivos con capacidad de competir internacionalmente.
El nombramiento también confirma la continuidad de perfiles cercanos a la Presidencia en áreas estratégicas del gobierno federal. Torres Rosas pasa de la operación social y seguimiento de programas prioritarios a una responsabilidad financiera de alto impacto, en un momento donde la banca de desarrollo busca fortalecer inversión, productividad y crecimiento económico.
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