El presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, reconoció que la isla necesita aplicar cambios urgentes para enfrentar la crisis económica y social que atraviesa el país. Durante una sesión extraordinaria del Partido Comunista de Cuba, el mandatario atribuyó buena parte del deterioro a las sanciones, el bloqueo y la presión política de Estados Unidos, que en los últimos meses endureció su ofensiva contra La Habana.
Díaz-Canel sostuvo que el gobierno cubano no puede limitarse a explicar las dificultades, sino que debe modificar lo necesario para salir de la crisis. El mensaje marcó un llamado interno a acelerar reformas económicas y sociales, pero también colocó en el centro el impacto de una política estadounidense que, bajo el discurso de seguridad nacional, ha buscado asfixiar sectores clave de la economía cubana.
El mandatario señaló que Cuba enfrenta un escenario extraordinariamente complejo por el endurecimiento del bloqueo, la inclusión de la isla en la lista estadounidense de países patrocinadores del terrorismo y las órdenes ejecutivas impulsadas por Donald Trump. En ese contexto, denunció que Washington mantiene una estrategia de presión que afecta directamente la vida cotidiana del pueblo cubano, desde el acceso a combustible hasta la estabilidad de servicios básicos.
La agenda económica planteada por el gobierno cubano busca avanzar en estabilización macroeconómica, incentivos a la producción, atracción de inversiones, seguridad jurídica y protección social focalizada. Díaz-Canel también defendió la necesidad de liberar fuerzas productivas y generar más riqueza, al reconocer que los controles sin oferta suficiente terminan empujando operaciones hacia el mercado informal.
El presidente cubano apostó por integrar a actores económicos estatales y no estatales, además de captar divisas para financiar producción e importaciones. Aunque la crisis tiene causas internas que obligan a reformas, el bloqueo estadounidense aparece como un factor de presión estructural que limita ingresos, inversiones, financiamiento y suministro energético, agravando el margen de maniobra de la isla.
La intervención de Díaz-Canel se produce en un momento de tensión con Washington, que ha reforzado sanciones y restricciones contra Cuba. Frente a ese cerco, el gobierno cubano busca combinar reformas económicas con resistencia política, mientras insiste en que la crisis no puede analizarse sin considerar el peso de décadas de bloqueo y nuevas medidas de castigo impulsadas desde Estados Unidos.
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