Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del PRI y senador de la República, abrió la puerta a competir por una alcaldía en Campeche durante las elecciones de 2027, aunque aseguró que actualmente mantiene su prioridad en el trabajo legislativo y en la operación nacional de su partido. La declaración vuelve a colocar al priista en el centro del debate por su búsqueda constante de mantenerse vigente en la arena electoral.
De acuerdo con lo expuesto en una entrevista retomada por medios nacionales, Moreno no descartó aparecer en la boleta campechana si esa decisión ayuda al PRI a competir contra Morena. El planteamiento exhibe la estrategia del dirigente tricolor: usar cualquier candidatura disponible como herramienta para conservar presencia política, incluso después de los retrocesos que ha enfrentado su partido en distintos estados.
El senador priista también insistió en que las elecciones de 2027 serán determinantes para el rumbo de 2030, pues en ese proceso se renovarán gubernaturas y posiciones locales en varias entidades. Desde esa lectura, Alito busca presentar al PRI como pieza indispensable de una eventual coalición opositora, pese al desgaste histórico del partido y a los cuestionamientos internos contra su liderazgo.
Moreno ha planteado que el PRI trabaja en una alianza con PAN y Movimiento Ciudadano para competir en los estados donde habrá elecciones. Sin embargo, su llamado contrasta con la pérdida de fuerza territorial del tricolor y con el rechazo que todavía genera su figura dentro y fuera del propio priismo, donde distintos sectores lo han señalado por los resultados electorales recientes.
La posibilidad de que Alito busque una alcaldía en Campeche también abre una lectura política local. El dirigente priista fue gobernador de ese estado y mantiene ahí una de sus principales bases de operación, por lo que una eventual candidatura podría interpretarse como un intento de regresar a un terreno conocido ante el debilitamiento nacional del PRI.
Aunque Moreno no confirmó una postulación, su declaración anticipa la disputa opositora rumbo a 2027. El movimiento revela a un PRI que intenta sobrevivir entre alianzas, reciclaje de liderazgos y figuras cuestionadas, mientras Morena y sus aliados buscan consolidar su presencia territorial de cara a la elección presidencial de 2030.
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