La Educación Especial registró la mayor brecha de género del sistema educativo del municipio de Puebla durante el ciclo escolar 2024-2025, luego de que 67.8 por ciento de la matrícula estuvo conformada por hombres, de acuerdo con datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Esta diferencia convirtió a dicha modalidad en la que presenta la mayor desigualdad en la distribución de estudiantes entre mujeres y hombres.
Según la información de la dependencia federal, el 67.8 por ciento del alumnado de Educación Especial correspondió a hombres, mientras que las mujeres representaron el 32.2 por ciento. Esta brecha abre una discusión relevante sobre la identificación, el diagnóstico y la atención de las necesidades educativas específicas, especialmente al ser mucho más amplia que la observada en otros niveles escolares.
La Educación Especial atiende a estudiantes con discapacidad, trastornos del desarrollo o necesidades específicas de apoyo educativo. Su propósito es garantizar el acceso al aprendizaje mediante servicios especializados, adecuaciones curriculares y estrategias que favorezcan la inclusión escolar. Por ello, una diferencia tan marcada en la matrícula no solo refleja una distribución estadística, sino que también plantea la necesidad de revisar posibles sesgos o desigualdades en la detección y atención.
La alta concentración de estudiantes varones puede estar relacionada con factores sociales, biológicos o de diagnóstico. Sin embargo, también plantea la necesidad de fortalecer la capacidad institucional para identificar oportunamente las necesidades de niñas y adolescentes que podrían requerir apoyo especializado. A esto se suma la falta de recursos suficientes, personal capacitado y espacios adecuados, condiciones que pueden limitar la atención integral en distintos planteles del municipio.
Educación básica mantiene equilibrio, pero la brecha aparece en modalidades especializadas
A diferencia de la Educación Especial, la educación básica en el municipio de Puebla muestra una distribución prácticamente equilibrada entre mujeres y hombres. En preescolar, las mujeres representaron el 50.2 por ciento de la matrícula y los hombres el 49.8 por ciento. En primaria, las mujeres concentraron el 49.3 por ciento, frente al 50.7 por ciento de hombres, lo que refleja una presencia casi paritaria.
En secundaria, la diferencia también fue mínima: 49.8 por ciento de mujeres y 50.2 por ciento de hombres. En cambio, en el nivel medio superior la tendencia se invirtió ligeramente a favor de las mujeres, quienes representaron el 52.1 por ciento de la matrícula, mientras que los hombres concentraron el 47.9 por ciento. Estos datos confirman que la brecha observada en Educación Especial no se replica con la misma intensidad en los niveles generales.
La presencia femenina aumenta en la educación superior, donde las mujeres alcanzaron el 55.5 por ciento de la matrícula, frente al 44.5 por ciento de los hombres. También predominan en los programas de formación para el trabajo, con el 58.5 por ciento de estudiantes inscritos, mientras que los hombres representan el 41.5 por ciento. En contraste, en la formación técnica ocurre lo opuesto: en Profesional Técnico Bachiller los hombres concentraron el 62.9 por ciento, y en Profesional Técnico el 54.4 por ciento.
El panorama evidencia que la desigualdad de género en la matrícula no se presenta de forma uniforme en todos los niveles educativos. Mientras las mujeres tienen mayor presencia en educación superior y formación para el trabajo, los hombres predominan en Educación Especial y en áreas técnicas. En el caso de la atención especializada, el reto es mayor: garantizar que las necesidades educativas sean detectadas sin sesgos, que los apoyos se mantengan en todos los niveles y que ningún estudiante quede fuera del sistema por falta de acompañamiento.
Ilustración: Iván Rojas












