Estados Unidos lanzó ataques contra objetivos militares de Irán este viernes, luego de acusar a Teherán de agredir a un buque mercante que transitaba por el estrecho de Ormuz. La operación incluyó bombardeos contra depósitos iraníes de misiles y drones, así como contra estaciones de radar costeras, en una respuesta que rompe la calma relativa que se había mantenido durante más de una semana en uno de los corredores marítimos más estratégicos del mundo.
De acuerdo con el Mando Central estadunidense, el ataque fue una represalia por la presunta agresión contra el buque M/V Ever Lovely, con bandera de Singapur, que salía del estrecho de Ormuz por la costa de Omán. Washington calificó el hecho como una violación al alto el fuego y defendió sus bombardeos como una respuesta para proteger la navegación comercial, aunque la acción militar volvió a colocar la tregua en una situación de alta fragilidad.
La tensión escaló después de que Donald Trump acusó a Irán de cometer una “violación estúpida” del acuerdo de alto el fuego. Según su versión, un dron impactó la cubierta superior de un buque de carga, mientras otros tres fueron derribados. Horas antes de confirmarse los bombardeos, el mandatario evitó detallar la respuesta de Estados Unidos y se limitó a advertir que habría consecuencias, en una nueva muestra de la política de presión militar que Washington mantiene sobre Medio Oriente.
El incidente ocurrió a unas 7.5 millas náuticas, alrededor de 14 kilómetros, al sureste de Dahit, en Omán, una zona clave para el tránsito energético global. El estrecho de Ormuz concentra parte fundamental del comercio marítimo y petrolero internacional, por lo que cualquier ataque o represalia militar eleva el riesgo de impactos económicos, cierres parciales, evacuaciones y nuevas presiones sobre las rutas comerciales.
La Organización Marítima Internacional informó que desde el martes fueron evacuados alrededor de 115 buques y 2 mil 500 marinos del estrecho de Ormuz, en medio de la incertidumbre por la seguridad marítima. Aunque Estados Unidos asegura que busca garantizar el paso seguro de embarcaciones comerciales, sus ataques también profundizan el riesgo de una espiral militar, especialmente cuando la tregua dependía de un memorando de entendimiento con Irán.
Con esta nueva ofensiva, Washington vuelve a actuar como juez y parte en una región marcada por tensiones históricas, intereses petroleros y disputas geopolíticas. La tregua entre Estados Unidos e Irán queda nuevamente en vilo, mientras el estrecho de Ormuz se convierte otra vez en escenario de presión militar, advertencias cruzadas y temor a una escalada mayor en Medio Oriente.
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