En Puebla, dos de cada tres denuncias por abuso sexual registradas entre enero y mayo de 2026 correspondieron a niñas, niños y adolescentes, de acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública. La cifra revela que la mayoría de las víctimas de este delito en la entidad son personas menores de edad, lo que coloca el foco en la necesidad de fortalecer la prevención, la denuncia oportuna y los mecanismos de protección.
Durante los primeros cinco meses del año se iniciaron 426 carpetas de investigación por abuso sexual en Puebla. De ese total, 281 correspondieron a personas de entre 0 y 17 años, es decir, alrededor del 66 por ciento de los casos denunciados en ese periodo. El dato resulta especialmente delicado porque involucra a población en condiciones de vulnerabilidad y en etapas clave de desarrollo físico, emocional y social.
El desglose por sexo muestra una mayor afectación hacia niñas y adolescentes mujeres. De las denuncias registradas entre menores de edad, 238 correspondieron a mujeres, mientras que 43 fueron presentadas por niños y adolescentes hombres. Esta diferencia refleja una brecha importante en la forma en que el delito afecta a la niñez y adolescencia, aunque también recuerda que todos los casos requieren atención especializada, sin importar el sexo de la víctima.
Por rangos de edad, las cifras indican que 165 denuncias correspondieron a menores de entre 0 y 12 años, mientras que 116 fueron de adolescentes de 13 a 17 años. La presencia de víctimas en edades tempranas aumenta la gravedad del panorama, pues se trata de niñas y niños que dependen de personas adultas, redes familiares, escuelas e instituciones para detectar señales de riesgo y activar rutas de atención.
Denuncias se mantienen constantes durante los primeros cinco meses
La evolución mensual de las denuncias muestra que el problema se mantuvo presente durante todo el periodo analizado. Febrero fue el mes con más casos de abuso sexual contra menores, con 62 registros; le siguió abril, con 61; marzo, con 59; mayo, con 57; y enero, con 42. Aunque hubo variaciones, la tendencia se mantuvo constante y sin una caída significativa.
El abuso sexual se refiere a cualquier acto de índole sexual realizado sin consentimiento y no implica necesariamente penetración. Puede incluir contacto, actos lascivos o exposición a conductas sexuales no deseadas. Cuando la víctima es menor de edad, la gravedad aumenta debido a su condición de vulnerabilidad y a la necesidad de garantizar protección integral durante el proceso de denuncia, atención y acompañamiento.
El Código Penal del Estado de Puebla establece que este delito puede sancionarse con penas de 6 a 10 años de prisión, mismas que pueden aumentar cuando la víctima es menor de edad o cuando existen agravantes como violencia, parentesco, relación de confianza o autoridad. Por ello, cada denuncia debe ser investigada con enfoque de derechos, cuidado de la víctima y respeto al debido proceso.
Las cifras reflejan que la violencia sexual contra menores sigue siendo una problemática sensible en Puebla. Más allá del número de carpetas, cada caso representa una afectación profunda para una niña, niño o adolescente. El reto social e institucional está en prevenir, detectar a tiempo, acompañar a las víctimas y garantizar que las denuncias avancen, para que la protección de la infancia no dependa solo de la reacción posterior al daño.
Ilustración: Iván Rojas












