Seis de cada 10 internos en Ceresos de Puebla solo tienen primaria o secundaria

La educación técnica apenas registra 67 personas privadas de la libertad, mientras que la licenciatura alcanza 397 internos

En los Centros de Reinserción Social de Puebla, la población privada de la libertad se concentra principalmente en niveles de educación básica, pues aproximadamente seis de cada 10 internos cuentan como máximo con primaria o secundaria. Esta situación evidencia un rezago educativo importante dentro del sistema penitenciario estatal, donde la permanencia escolar disminuye conforme aumenta el nivel académico.

De acuerdo con el Cuaderno Mensual de Estadística Penitenciaria, en Puebla hay 4 mil 586 personas privadas de la libertad ubicadas en primaria o secundaria, de un universo de 7 mil 259 internos distribuidos en los 16 penales del estado. Esta cifra equivale al 63.2 por ciento de la población penitenciaria analizada.

La primaria y la secundaria son los niveles con mayor presencia dentro de los Ceresos poblanos, con 2 mil 293 personas en cada grado educativo. El dato muestra una concentración equilibrada entre ambos niveles y confirma que la mayoría de la población interna no avanzó hacia estudios de nivel medio superior o superior.

En el caso de la primaria, el registro señala mil 704 reclusos que concluyeron este nivel y 589 que no lo finalizaron. La misma tendencia se repite en la secundaria, donde también aparecen mil 704 personas con estudios concluidos y 589 con estudios inconclusos, lo que refleja trayectorias educativas interrumpidas desde etapas tempranas.

Educación media y superior, con menor presencia en penales

En un segundo nivel aparece el bachillerato, con mil 174 personas privadas de la libertad dentro del sistema penitenciario poblano. Aunque esta cifra representa el siguiente grupo educativo en importancia, también muestra una caída significativa frente a la educación básica, lo que confirma que el acceso y continuidad escolar se reduce conforme avanza el grado académico.

La educación técnica tiene una presencia marginal en los centros penitenciarios de Puebla. El registro incluye apenas 67 personas privadas de la libertad con este tipo de formación, de las cuales 62 concluyeron sus estudios y cinco no los finalizaron. Este dato revela que la capacitación técnica formal alcanza a una proporción reducida de la población interna.

La educación superior también aparece limitada. En el nivel de licenciatura se registran 397 personas, de las cuales 251 concluyeron sus estudios y 146 los dejaron inconclusos. En tanto, la maestría suma 25 internos, con 24 estudios concluidos y uno inconcluso, mientras que el doctorado registra apenas una persona con grado concluido.

La población analizada se encuentra distribuida en los 16 Ceresos de Puebla, entre ellos el penal de la ciudad de Puebla, conocido como San Miguel, así como los centros penitenciarios de Tepexi de Rodríguez, Tehuacán, San Pedro Cholula y Huejotzingo, entre otros. En conjunto, estos espacios concentran una población con marcadas diferencias educativas.

Los datos muestran que el sistema penitenciario poblano enfrenta un desafío que va más allá de la seguridad y la custodia: la reinserción social también depende del acceso a educación, capacitación y continuidad académica. La alta concentración de internos con primaria o secundaria confirma la necesidad de fortalecer programas educativos dentro de los Ceresos, especialmente para quienes no concluyeron sus estudios básicos.

Ilustración: Iván Rojas

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